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15-M: una rectificación a favor de los que impiden desahucios

Qué bonito es rectificar, me dice Luis Castillo: Hubo un comentario en la entrada en la que escribiste sobre el 15-M que me ha hecho pensar. Me acusan de ser como el perro del hortelano, y quizá con mucha razón.  Dije cosas que ya no mantengo con el mismo énfasis, Paco. Este buen hombre me ha hecho pensar de manera más matizada. Sigo siendo un utópico, y por eso pierdo de vista la realidad más inmediata a veces. Miro el presente. Estoy con los del 15-M después de ver cómo han parado la expulsión de sus hogares de varias personas que no han podido pagar algunos plazos de la hipoteca. Es algo concreto y cercano. Me ha hecho reflexionar también, y mucho, un artículo de Antonio Orejudo, un escritor al que habrá que leer, Paco, en el que habla de ejecuciones y desahucios hoy en el periódico Público. Rectifico. Sigo pensando en la utopía, creo que hay que derribar muchas cosas, pero hoy quiero poner mi corazón al lado del sufrimiento y de la concienciación activa y palpable de esas gentes que han salido a la calle y consiguen que algunas lágrimas de desahuciados hayan sido aplazadas. No es poco, no es poco, y puede ser un primer paso muy importante. Bravo por ellos.

Foto: Juan Navarro (Público)

15-M y los antisistema

Me dice mi amigo Luis Castillo que a los de izquierdas se les ve muy contentos con esto de las acampadas y la resistencia pasiva y las manifestaciones de protesta. Que los del 15-M tienen muy contentos a algunos viejos luchadores y a los jóvenes descontentos y poco alterados a los de derechas, curiosamente. Lo dice de una manera en la que percibo ironía y desdén. Claro, me dice Luis, porque esto es muy descafeinado, hombre, porque este movimiento no cuenta con mis simpatías porque no va a ser más que agua de borrajas, Paco. Le contesto que me parece muy dura su mirada hacia una juventud con unas reclamaciones justas y muy democráticas. Quieren verdadera democracia, Luis.  Se ríe Castillo: Para que haya verdadera democracia hay que empezar otra vez, desde cero. Y estos chicos lo que pretenden es solucionar cuatro cosas, quieren arreglar el edificio y no ven que el edificio tiene los cimientos podridos. Tú todo lo ves podrido, Luis, cada día eres muy cáustico, replico. Sonríe y me dice: Y tú cada vez más inocente. ¿O no te das cuenta de que son conformistas con el sistema? No quieren cambiar nada, Paco, sólo pretenden que se hagan cuatro arreglos y seguir tirando, no ven ni quieren ver la enfermedad y se conforman con paliar los síntomas. Quieren dinero y paz y hogar. Quieren lo que casi todo el mundo. Pero no apuestan por nada nuevo, no apuestan por cambios de verdad, tan sólo exigen que lo escrito funcione, que lo dicho se cumpla. No, no me interesa el 15-M, Paco, porque yo no creo en este sistema y pido que los bancos paguen por sus pecados, que los políticos paguen por sus pecados, que el hombre sea de verdad persona. Nunca se ha llevado adelante el lema de la revolución francesa, todos quieren libertad e igualdad pero nadie se parte el pecho reclamando fraternidad. Habría que empezar por ahí, Paco. Qué pena que ya no haya ideas, sino quejas. Qué pena que ya no haya iniciativas, sino sentadas. Todo pasivo, Paco, todo pasivo. Es el signo de los tiempos. No, no me convence esto del 15-M, ese mensaje de que otro mundo fuera del capitalismo no es posible. El sistema se los tragará. Eso dice Luis Castillo, y yo me quedo mudo.

Foto: Alex Webb