27 agosto 2014

Lev N. Tolstói: Anna Karénina




   La sola mención del nombre de Anna Karénina sugiere inmediatamente dos grandes temas de la novela decimonónica: pasión y adulterio. Anna Karénina, que Tolstói empezó a escribir en 1873 y no vería publicada en forma de libro hasta 1878, es una exhaustiva disquisición sobre la institución familiar y, como dice Víctor Gallego (autor de esta nueva traducción), «una fábula sobre la búsqueda de la felicidad». La idea de que la felicidad no consiste en la satisfacción de los deseos preside la detallada descripción de una galería espléndida de personajes que conocen la incertidumbre y la decepción, el vértigo y el tedio, los mayores placeres y las más tristes miserias.


Edita: Alba Editorial 

20 agosto 2014

Javier Zuloaga: El hombre que pudo ser libre




   Octubre de 2002. En el hospital piquiátrico de Oña, Ramón Ayestarán rememora su pasado. Bilbao, 1919. Ramón es un niño con un prometedor futuro en los negocios siderúrgicos de su familia, pero su precoz rebeldía cambiará su destino. En la vida de Ramón ya han entrado dos personajes cruciales: la Conta, una antigua criada que lo inició sexualmente y a quien reencontrará convertida en combatiente anarquista durante la Guerra Civil, y el Zanahoria, al que conoció en el internado y que logró materializar su sueño: surcar los mares a bordo de una goleta llamada La Flamenca. 
   Javier Zuloaga describe el periplo vital de un hombre a lo largo de casi un siglo sesgado por grandes convulsiones, traicionado por sus amigos y recluido injustamente, pero que también logró disfrutar de intensos momentos de libertad navegando por el Atántico junto a contrabandistas y combatiendo el fascismo en las filas del maquis. 

12 agosto 2014

Heleno Saña: La revolución libertaria



   "De 1936 a 1939 tuvo lugar en España -escribe el autor- no sólo una guerra civil sino también una revolución social. Y fue mucho más que un corto verano de la anarquía, como dio a entender Hans Magnus Enzensberger con el poético título de su libro sobre España, en conjunto positivo para los anarquistas. Duró, lo mismo que la propia guerra, casi tres años largos, dramáticos y despiadados. Esta revolución, que en su hora conmovió y dividió hondamente al mundo, ha caído en gran medida en el olvido, a pesar de que sobre la Guerra Civil española se han publicado más libros que sobre la Segunda Guerra Mundial. Por lo que a mí respecta, no la he olvidado. Al contrario: cuanto más pasan los años, tanto más consciente soy de su singular trascendencia, y también, naturalmente, de su carácter trágico". 

   Heleno Saña nació en Barcelona en 1930 y reside desde 1959 en Alemania, país del que procede su esposa. Aparte de su copiosa labor como colaborador de numerosas publicaciones españolas y extranjeras, es autor de alrededor de 40 libros, más de un tercio en lengua alemana. Su obra como teórico social, filósofo e historiador abarca un amplio espectro temático, y su preocupación central ha sido la confrontación con todas las formas de opresión, alienación y deshumanización engendradas por las ideologías dominantes. O como escribía él mismo en uno de sus libros alemanes: "No me hice escritor para lustrar las botas de los poderosos". Como ha reconocido en general la crítica tanto española como alemana, la obra de Heleno Saña se distingue por su insobornable independencia, su amor a la verdad, su rigor intelectual, su claridad expositiva y la garra de su estilo, atributos presentes en este libro. 

   La revolución libertaria fue publicado en alemán en 2001 por la editorial Nautilus de Hamburgo. La edición en español lleva un apéndice no incluido en la edición alemana: "Filosofía del anarquismo español".

   "En realidad, lo que se había producido en España no era sólo una guerra civil, sino el inicio de una revolución" (George Orwell, Homenaje a Cataluña

   "Un ejemplo de revolución anarquista a gran escala -en realidad, el mejor ejemplo que conozco- es el de la revolución española de 1936, durante la cual se implantó en la mayor parte de la España republicana una revolución anarquista sumamente ejemplar" (Noam Chomsky, Sobre el anarquismo

   "En 1936, el anarquismo puso realmente en marcha una revolución social y el proyecto más progresista de poder proletario que haya existido jamás" (Guy Debord, La sociedad del espectáculo



   Edita: Editorial Laetoli 




05 agosto 2014

Manuel Vázquez Montalbán: Carvalho: Huidas













    Planeta y Pepe Carvalho celebran cuarenta años de estrecha amistad. Para conmemorarlo, la editorial reúne en ocho magníficos volúmenes las aventuras del detective barcelonés creado por Manuel Vázquez Montalbán, el autor que revolucionó el género negro y sentó las bases de la novela policíaca moderna. 

   Pepe Carvalho es una figura que evoluciona con los años: un escéptico sentimental en sus inicios y un amargo y melancólico personaje en sus últimas aventuras. El detective gourmet es un personaje complejo y contradictorio, cuya visión existencial le sirvió al autor como álter ego para retratar sin complejos la sociedad que le rodeaba. 

  En este cuarto volumen, un joven aparece muerto, desnudo en la arena y con la piel tatuada: «He nacido para revolucionar el infierno.» Una viuda encarga la investigación de la muerte de su marido, hallado con unas bragas de mujer en el bolsillo. Stuart Pedrell, importante ejecutivo, cosido a navajazos en un barrio extremo de la ciudad cuando todo el mundo le suponía haciendo un viaje por la Polinesia. Carvalho, por cuestiones de salud, inquilino de un balneario en el que se topa con el cadáver de mistress Simpson. Cuatro historias del detective Pepe Carvalho donde la huida se convierte en una promesa incumplida: la realidad supera muchas veces a los sueños.


29 julio 2014

Noam Chomsky: Sobre el anarquismo




Noam Chomsky, uno de los intelectuales más influyentes del mundo, considera que el anarquismo es la confluencia de dos grandes corrientes, el socialismo y el liberalismo, que desde antes de la Revolución francesa hallaron "esa expresión característica de la vida intelectual de Europa", como escribía Rudolf Rocker. El anarquismo es, por tanto, heredero de la Ilustración y hunde sus raíces en Rousseau, Humboldt y otros filósofos. En los últimos 100 años, pocas corrientes de pensamiento han tenido en España tanta influencia e importancia y, sin embargo, pocas han sido tan mal entendidas. El anarquismo, decía Bertrand Rusell, es "el ideal último al que debería aproximarse la sociedad". No hay motivos para suponer que la historia ha terminado y que las actuales estructuras de autoridad y dominio están grabadas en piedra.

Noam Chomsky (Nueva York, 1928) es uno de los intelectuales más conocidos y respetados en la actualidad. Su incesante actividad abarca desde sus estudios linguísticos y la docencia en el Massachussets Institute of Technology (MIT) a sus libros políticos, en los que ha analizado y denunciado especialmente la política exterior de EE UU. Entre sus numerosas obras pueden destacarse Los nuevos intelectuales (Península), Los guardianes de la libertad (Crítica), Ilusiones necesarias(Libertarias), El miedo a la democracia (Crítica), Año 501: la conquista continúa (Libertarias), Piratas y emperadores(EdicionesB), La quinta libertad (Crítica), Estados canallas(Paidós), Hegemonía o supervivencia (Ediciones B), Poder y terror (RBA), Estados peligrosos (Paidós), Ambiciones imperiales (Península) o Intervenciones (Siglo XXI). En 2005 Chomsky fue elegido por los lectores de la revista norteamericana Foreign Policy y la británica Prospect como el intelectual más influyente del mundo.

"[La época de mi adolescencia] era un período de fermento político apasionante. Yo me había vuelto crítico de los bolcheviques y vi en la guerra española un portentoso ejemplo de revolución popular que llevaba a la práctica los principios de la izquierda libertaria. Creo que mi primer artículo —tendría diez años— fue sobre la caída de Barcelona. La atracción nació entre el temor a que los brotes fascistas terminaran por oscurecer Europa y el rayo de esperanza que ofrecía una revolución singular» (Noam Chomsky, entrevista con EFE)

«Confieso mi admiración por Chomsky, a pesar de sus contraluces. No me cabe duda de que en ocasiones sus juicios han sido excesivamente sumarios. Pero su entereza, tenacidad y esfuerzo por dar a a conocer la cara oculta de las cosas me parece admirable y ejemplar. En un momento en que es muy fácil manipular la información, ha intentado no dejarse engañar. Ha dado a conocer hechos terribles, y ha proporcionado una voz a los que no tienen voz» (José Antonio Marina, El Mundo)

"Este libro expone algunas ideas y pensamientos de Chomsky sobre el anarquismo, campo político donde se sitúa el protagonista. Ensayos, conversaciones, entrevistas y escritos recopilados entre 1970 y 2004, que contribuyen a difundir el pensamiento libertario más allá de prejuicios y manipulaciones interesadas" (Ernesto Costa, Le Monde Diplomatique)


22 julio 2014

Ricardo Piglia: El camino de Ida

   


   Intensa meditación sobre el anarquismo y un anarquista solitario que decide poner en práctica algunas de sus ideas contra el capitalismo matando a científicos que contribuyen al sostenimiento del sistema y a su afianzamiento en nuestro mundo, El camino de Ida es una novela que plantea muchos interrogantes que no busca resolver, ni ideológica ni narrativamente -confiando el éxito de la obra a los latidos de la trama y los deseos y sentimientos de los personajes, a veces mentiras y artículos solo para el entretenimiento y para el vendaje de los verdaderos sentimientos y los verdaderos latidos vitales- , y se postula como novela abierta, como libro necesario y contrapuesto a la voluntad de tantos que apuestan firme y académicamente por el fin de un género que sigue vivo, poderoso en mutaciones y propuestas. 
   Se vale Piglia de su personaje más querido, Emilio Renzi, y nos lleva con él a una universidad de los Estados Unidos en la que Renzi impartirá un seminario y encontrará a Ida -que da título con su nombre a la novela-, amará a Ida en encuentros secretos y la verá morir inesperadamente, quizá asesinada o víctima colaboradora de un anarquista que se ha retirado de las ciudades y ha fraguado un manifiesto contra el mal de las sociedades capitalistas. Mediante conversaciones en las que la literatura es fundamental, y no un recurso para ennoblecer el texto o para llenarlo de referencias cultas, mediante el estudio de textos y algunas obras clásicas -de Conrad, Kropotkin, Tolstói, entre otros-, Renzi bucea en el sentido de los acontecimientos que le tocan vivir y sufrir y busca fijar en una foto mental algunas imágenes lógicas, intenta crear cuadros de razón y grabados de comprensión, pero Piglia sabe que no hay respuestas definitivas, sino solo esbozos, hilos de los que tirar, apuntes para continuar, y la novela escapa libre y completa del puzle y del entretenimiento para adultos al optar por el vuelo elegante y esquivo, el desanudamiento, el brillo que huye de la mirada facilitadora de ideas como pastillas que tomar con un sorbo de agua. Ida, es un camino de ida, dice Piglia. 
   Válida como bello objeto -la primera parte, quizá la mitad de la novela está escrita de manera subyugante y tan hermosa como una luz serena y acariciadora posada en una cara o en una mano hermosa-, como gran obra literaria, El camino de Ida es asimismo un material de inigualable valor y utilidad preciosa, como pedían los comprometidos con las causas y los oprimidos, que no se sustenta en ideas de saldo ni dictámenes prefijados, sino en un cuestionamiento sin fisuras que es el mejor medicamento para estos tiempos insanos. 

15 julio 2014

José López: Tierra de por medio




   Tierra de por medio tiene como protagonista a Luis Costa, un detective especializado en encontrar a personas desaparecidas. José López presenta un relato ágil y ameno, que aúna la crónica negra con algunos elementos históricos y sociales. La narración intenta transitar por caminos que la alejen del tópico y centra su fuerza en personajes bien construidos e historias que se entrelazan de una manera muy natural. Encontraréis violencia mientras se plasman situaciones muy actuales y reconocibles, se nos habla de la corrupción cercana y de la actual situación económica y social, convulsa y aún poco reflejada con acierto en la novela actual. 
   Cuenta con un revelador prólogo de Oti Rodríguez Marchante.

   José López Pérez (L´Hospitalet de Llobregat, 18 de septiembre de 1960) es un profesional multidisciplinar y gran amante de la música. Su primer libro fue Cuadernos de Rock de L´Hospitalet 1990, una recopilación sobre el panorama musical de esa localidad y los grupos y solistas de aquella época. Muy vinculado al mundo del cine, es creador y editor del blog No solo cine, un espacio donde tienen cabida todo tipo de artículos y noticias relacionados con la cultura y en el que ha entrevistado a grandes profesionales de la música, las letras y el cine. Su último proyecto es Las tres vidas de Pedro Burruezo, un documental sobre el artista y mítico cantante de Claustrofobia, que el propio López ha dirigido, escrito y producido. 







Arturo Pérez Reverte: El francotirador paciente

   


   Es inevitable pensar que detrás de esta novela hay un guión que invita a la realización de una película. Es el guión del escritor Arturo Pérez Reverte, ese que está en la cabeza del que inventó esta historia. También la claridad de la exposición, del nudo y del desenlace invitan a pensar en lo mismo: se ha dejado lo esencial, lo que importa al lector que no quiere complicarse las horas, sino disfrutarlas. Reverte ha hecho primar la narrativa clásica y directa y ha orillado toda complicación formal, estructural e innovadora, pero aun así no ha esqueletizado la historia y no le ha dado al público lector un producto
   Pérez Reverte conoce muy bien el oficio de contador de historias, de novelista formal y sin complejos, el que ahora y casi siempre ha triunfado: porque envuelve al lector con lo narrado, porque lo alimenta con las dosis justas de emoción, sorpresa e información que hacen interesantes una trama y a unos personajes de ficción. Y aquí está la clave: el autor escribe para quien quiere saber más sobre un tema -los grafitis en este caso, los que están contra el sistema- y se documenta muy bien, planea muy bien, traza muy bien y nos deja bien claro, con su estilo, con sus diálogos -a veces elevados, demasiado: una de las última frases de la protagonista contiene tres adjetivos inusuales junto al sustantivo que quizá nadie podría decir en una situación estresante, apremiante (pág. 285)- y con las conclusiones finales que estamos ante una novela, un entretenimiento culto, útil, inteligente, aunque desgraciadamente nada más que eso. El final de la novela así lo atestigua: son las emociones las que vencen, las que deben arrastrar al lector, las que lo harán sentir que ha valido la pena dedicarle un puñado de horas a una lectura. Es la meta que busca Reverte, y no cabe sino señalarlo. 
   El académico y antiguo reportero de guerra ambienta muy bien, describe con cortas y certerísimas pinceladas, desliza frases de alta categoría en medio de la narración fluida y empatizadora de quien narra -habría que haber eliminado en la corrección definitiva algún que otro yo del todo innecesario-, una experta en arte urbano que se pone, merced a un encargo muy bien pagado, tras la pista de un famoso artista del grafiti a quien los medios de comunicación -y alguien más- están deseosos de asignarle una cara y una identidad que fijen y definan. Lastimosamente, Reverte deja reposar en recursos algo fáciles -casi telefílmicos- algunas asociaciones -no me convence ni el personaje ni el papel del taxista-, algunas claves del libro -el grafitero visto como una sombra seca, cortante y, en un caso determinado, también cruel-, con lo que al final tengo la sensación de que lo acerca a lo bestsellero y a un cierto conservadurismo inesperado y desequilibrador que falsea el contenido de la historia y la deja algo hueca, incompleta o desorientada. E impide concluir que es una novela trascendente, aunque tenía dentro todo lo que necesitaba para llegar a serlo. 

08 julio 2014

Didier Daeninckx: El último de los últimos





 "Di mis primeros pasos como los demás, en la investigación de adulterios, el divorcio exprés... Al teléfono, el cliente se había presentado como el coronel Fantin, del 296 regimiento de infantería... ¡el regimiento más condecorado del mundo! Sin contar las crucecitas blancas..." René Griffon, un ex combatiente de la Primera Guerra Mundial metido a detective, intentará resolver, junto con su secretaria y amante, lo que en principio parecía un sencillo caso de infidelidad. Pronto se encontrará tratando con gigolós, estraperlistas, anarquistas radicales, asesinos... y con un gran escándalo que puede sacudir a toda Francia. 


   Edita:  Ediciones Akal












01 julio 2014

Carlos G. Reigosa: Crimen en Compostela





   El detective Nivardo Castro y el periodista Carlos Conde investigan el asesinato de un conocido y millonario constructor en el centro histórico de Santiago de Compostela. Sus indagaciones revelarán una trama en la que el sexo, el dinero y la codicia han marcado las turbulentas relaciones de sus protagonistas. Y todo ello sin dar la espalda a la ciudad milenaria, que se convierte en un hermoso a la vez que cruel escenario, vibrante de historia y misterio. 
   Galardonada con el I Premio Xearis, Crimen en Compostela está considerada como la obra fundacional de la novela negra gallega, con más de cien mil ejemplares vendidos. 

   Edita: Ediciones Akal



24 junio 2014

Lorenzo Silva: Los cuerpos extraños




   Vuelve al principio Lorenzo Silva con esta espléndida novela, desanda un camino que no llevaba a ninguna parte con los últimos casos de Bevilacqua y Chamorro y se mete de pleno derecho en el grupo de los triunfadores de la temporada con un gran libro bajo el brazo que recupera plenamente el espíritu de esta serie de novelas negras que son obra de un gran escritor, un moralista con sentido y con hondas convicciones irreprochables. Lo hace, de nuevo, con una novela que está dentro del procedural, pero añade vivencias de los protagonistas fuera del caso que resultan amenas y solo lateralmente tópicas -el sabueso que trabaja demasiado y no tiene pareja estable, el fracaso amoroso por una causa algo melodramática- y un humor saludable, incuestionable e insobornable marca de la casa que vigoriza a los personajes, los dota de una verosimilitud mayor y nos los acerca con tacto y prudencia para no resultar en ningún momento empalagosos ni falsos héroes que visten máscaras ocasionales de antihéroes. 
   El asesinato de una alcaldesa es el punto de partida de una investigación que le sirve al autor para hablarnos de nuestro presente, nuestra actual corrupción, nuestra ahondada crisis y nuestras inseparables, sempiternas miserias humanas. Como Vázquez Montalbán en su serie Carvalho, hay entrevistas: los investigadores hablan con los implicados en el caso y se dejan empapar por la personalidad de cada uno, los gustos de cada uno, las ideas de cada uno, sin que eso aparentemente suponga un avance en el esclarecimiento del asesinato, como si se sumara información adiposa al relato; pero es solo una impresión fugaz y una poderosa habilidad de Silva, ya que al acabar la novela entenderemos que en el sagaz equilibrio de la narración y en la estructura de la novela no hay ningún fallo ni palabras sobrantes. 
   La radiografía, el espejo para reflejar y señalar sin miedo son armas valientes y que están muy bien manejadas, con dureza y sin hurtar pero también con compasión para el que la merece y con un optimismo final que emerge como sana noticia después de llevarnos a uno de los agujeros más desagradables de la actual crisis social: el agujero de la política de partidos jerarquizados y falsamente creados para el bien y la defensa del pueblo. Y es que Bevilacqua se empeña en separar al que daña al semejante, se empeña en reparar el daño llevando al culpable ante la justicia, se empeña en no mirarlo todo de manera cínica ni cruel, artísticamente desengañada ni sujeta a la pose fatalista tan recurrente en otras novelas negras. Bevilacqua, sargento de la guardia civil, apuesta a su manera por regenerar el sistema: combate al que daña a su semejante caso por caso, con los medios que tiene a su alcance, lo que me resulta creíble y ennoblecedor, sincero y valioso, como es también esta novela con la que Silva pone sobre la mesa de novedades literarias un libro que se apunta a perdurar y que se cuenta entre lo mejor de la serie Bevilacqua / Chamorro, o lo que es lo mismo: entre lo mejor de la novela negra escrita en nuestro idioma.  

17 junio 2014

Rachel Kushner: Los lanzallamas




Dos escenarios: el Nueva York de los años setenta, una ciudad sin dinero, despojada de su base industrial, llena de basura, cuyas áreas del centro se convirtieron en zonas abandonadas, llenas de artistas, delincuentes y adinerados en busca de emociones extremas; y la Italia de 1977, cuando la juventud se radicalizaba enfrentada a todo hasta llegar al terrorismo de las Brigadas Rojas.

Y una protagonista: una chica apasionada por las motos, que quiere ser artista y a quien todo el mundo traiciona.

Los lanzallamas comienza con un asesinato y acaba con una desaparición. Entre uno y otra, Reno, su protagonista, va dando bandazos entre preguntas incómodas sobre la libertad y el sentido de las cosas, el poder y la identidad, las graves consecuencias de las acciones políticas y el material insignificante con el que componemos nuestras vidas. Historia de amor y novela de formación a la vez, Los lanzallamas es una obra profunda y radical, fascinante y conmovedora que sigue relampagueando en la mente del lector meses después de terminada su lectura.

«Agárrense, éste es un viaje que no querrán perderse.» Ron Charles, The Washington Post

«La novela [de Kushner] triunfa porque está llena de historias y relatos todos ellos diferentes y brillantes, todos ellos especiales, todos ellos tremendamente vivos.» James Wood,The New Yorker

«Los lanzallamas es un puñetazo en el estómago, y el estilo de Kushner es de una viveza extraordinaria...» Josh Davis,Time Out New York



Edita: Galaxia Gutenberg /Círculo de Lectores

11 junio 2014

Marc Dugain: Avenida de los Gigantes

 


   Pocas veces podemos encontrarnos en la actualidad con novelas tan valientes y tan ambiciosas, tan literarias y tan atentas a una realidad concreta como Avenida de los Gigantes, obra mayor de un novelista francés que se atreve y consigue lo que solo a los grandes escritores parece estarles permitido. Y hablo de autores de la máxima categoría, de los que no pasan de moda y están en las colecciones de clásicos, a los que sin duda se arrima Dugain para levantar la historia de un asesino en serie contada en primera persona, acto asequible solo para escritores arriesgados y muy capaces, perfectos empatizadores. 
   Sabemos desde el principio que la historia la cuenta un asesino en serie, personaje basado en un asesino real y vivo, y la lectura del libro nos invita a entrar en su mundo con sumo cuidado, evitando la grosería, la banalización, la caricatura y la exhibición impúdica. Para lograrlo, había que acogerse al método dostoievski -el de Apuntes del subsuelo y Crimen y castigo- y empeñarse en no hablar de un monstruo, en no monstruizar más al monstruo; objetivo ampliamente cumplido, pues gracias a la elipsis y a la inteligente estructuración de la historia nos sorprenderemos coincidiendo en algunas opiniones con Al Kenner, comprenderemos por qué sufre y lamentaremos su sufrimiento, e incluso habrá momentos en que no sintamos lástima de él, sino una entendible cercanía. Y es que la novela es un personaje, la novela la sostiene el personaje, basa su intriga en saber quién es el asesino en serie Al Kenner, que mata primero a sus abuelos -el mismo día en que asesinan a Kennedy, presidente de los Estados Unidos- y después parece dormitar, se diría que aplaca su necesidad de matar y hasta intenta llevar una vida más o menos normal después de salir del hospital psiquiátrico. Incluso será colaborador de la policía más adelante, y le confiarán una pistola para que investigue algunos casos de desapariciones.
   También ayudará a detener a un asesino en serie que mata a muchachas rajándoles el vientre, para lo que solo tiene que pensar un poco y acaso identificarse no demasiado ditanciadoramente e imaginar algunas serias diferencias con el desconocido asesino. Aplica en la tarea su coeficiente intelectual superior al de Einstein y sus conocimientos sobre psicología, siempre mientras refrena calladamente unos impulsos homicidas y destructivos que lo acompañan desde que su madre lo destinó al sótano de la casa, donde dormía, y lo apartó de su cariño y de su comprensión, algo que se produjo casi desde el mismo momento en que Al nació. Y aquí está el meollo de la cuestión: el futuro asesino en serie Al Kenner es una víctima del desprecio y la suficiencia de su madre, del hartazgo vital de la madre, de las pulsiones dominantes de la madre, que nunca lo considera más que un desecho, una equivocación de la naturaleza, un despojo, un mal andante -Al mata a un gato muy querido de la madre y lo decapita- que no tiene solución. Un caso clínico. Aspecto que elude muy bien Dugain durante toda la novela, porque haría del personaje una cosa quieta, una letra muerta, palabras en un expediente médico, y que solo se tuerce un poco al final, cuando se dan explicaciones y se intenta cerrar el libro de manera redonda, de manera quizá demasiado clara y definitiva.    
   Creo que Avenida de los Gigantes es una obra importante, llena de matices decisivos y clarificadores, pues además está muy bien escrita, exhibe frases de gran belleza y observaciones de profunda verdad cuando es oportuno mostrarlas y no decae en ningún momento, no miente en ningún momento y no falsifica en ningún momento, y eso quiere decir que no ha de sentirse pequeña e inerme al lado de las obras psicológicas de referencia de la literatura rusa, europea o estadounidense. Quizá es un clásico al que el tiempo no va a borrarle ni el título ni al personaje, objetivo mayor de escritores mayores. 

Ross Macdonald: La piscina de los ahogados (5). Un joven malo.

 


   Archer actúa por su cuenta. Sabe, tras algunas pesquisas, dónde está el muchacho al que se acusa de haber matado a la suegra de su clienta y lo prende y decide viajar de un estado a otro para entregárselo a la policía. Le paga a un joven Dostoievski demasiado aficionado al juego para que conduzca el coche y se sienta detrás, con el revólver descansando en una pierna. El muchacho apresado se duerme, con la cabeza apoyada en el cristal, pese a la proximidad a la cárcel: "Me incliné hacia adelante. Reavis se había deslizado en el asiento, con los brazos y hombros extendidos sobre él, y las piernas bajo el tablero y presionando contra el suelo [del auto]. Su cuerpo estaba fláccido y parecía como muerto. Por un instante temí que lo estuviera, que toda su vida se hubiera escurrido por la herida ocasionada a su ego." La riqueza creativa, la calidad de las imágenes de la novela es incesante, siempre de altura, como si hubiera sido escrita en estado de gracia, ya que no hay una sola página en la que no encontremos algo para subrayar, para repetir en voz alta, para memorizar o citar más tarde.