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Entrevista con Justo Navarro

   


   Justo Navarro es uno de los mejores escritores españoles de la actualidad. Su obra es valiosa y precisa, caracterizada por una alta exigencia y un afán siempre cumplido de renovación. Que publique una novela negra es una noticia de alto valor para el género y para el que esto escribe, que siempre ha admirado a este escritor, hasta el punto de querer concienzudamente imitarlo hace muchos años, cuando Justo Navarro publicó Accidentes íntimos. Le conozco, además, y puedo asegurar que es una de esas personas de las que se aprende mucho cuando se las escucha con atención. Sus respuestas a mis preguntas son un buen ejemplo de lo que afirmo. 


   1.- Publicas una nueva novela, Gran Granada. ¿Por qué ese título?

  Más que a un lugar geográfico, se refiere a una capa social selecta, la Gran Granada de los principales de una ciudad en 1963, cualquier ciudad, el círculo de un solo sexo, masculino, de jefes militares y policiales, jueces, funcionarios, agricultores, industriales y profesionales, que dominan la vida social. Entre otras cosas más explosivas, una granada también es una fruta de granos unidos entre sí y separados en grupos por tabiques membranosos...

   2.- ¿Es una novela negra?

   Sí. Aquí compiten en negrura hasta la ley y el orden, y quizá ni siquiera sea verdad la solución que el policía propone a los crímenes que suceden en su Gran Granada.

   3.- ¿El investigador es atípico, o al menos podemos considerarlo un antihéroe, ¿verdad?

   Bueno, era un policía raro, ingeniero de telecomunicaciones en 1963, viejo y casi ciego, pero vidente como Tiresias: más allá del Estado Policía, adivina una ideal Sociedad Policía, basada en la vigilancia a través de pantallas y teléfonos...

   4.- ¿Por qué la memoria – la novela cuenta una historia que se desarrolla en 1963-, por qué Granada?

   Porque me interesa el presente y el futuro. Mirando hacia atrás, se ven los orígenes del presente: como si los vieras en el fondo de un cubo de agua. Te vas al pasado y haces ciencia-ficción que se cumplirá muchos años después, ahora mismo. Granada es lo que mejor conozco, donde fui niño y adolescente.

   5.- ¿Te atreverías con una novela negra ambientada en 2015?

   No sé si conozco bien mi presente, es decir, si puedo verlo con la suficiente distancia. Y hay cosas que directamente no conozco y que debería conocer. Por ejemplo, no tengo teléfono móvil. Podría escribir sobre alguien que, entre una multitud con teléfono, es el único que no tiene y busca un teléfono público...




   6.- ¿Cuáles son los autores negros que prefieres?

   Propongo un autor y una novela, para no caer en generalidades y pensando en ahora mismo: Charles Willeford, Miami Blues.

   7.- ¿Cuáles son los autores negros españoles que prefieres?

   Repito la operación: Carlos Pérez Merinero, Días de guardar.

   8.- Eres crítico, además de escritor. ¿Qué echas en falta en las novelas negras de la actualidad?

   Riesgo moral.

   9.- ¿Hay novelas negras que puedan ser consideradas de tanto valor como las novelas de Faulkner o las de Dostoievski?

   ¿Vale citar El proceso, de Kafka?

   10.- ¿Te interesa la edición digital de libros? ¿Publicarías directamente en formato Ebook?

   Sí. Varias de mis novelas están en Ebook.


                                                                                         Foto Justo Navarro: Julián Rojas / El País 

Homenaje a Félix Bayón


Que inesperadamente dejó de estar entre nosotros el día 16 de abril de 2006. En la revista La Gansterera publiqué la crítica a su libro "De un mal golpe", donde nacía un nuevo detective. Bayón estaba escribiendo la segunda novela dedicada a su personaje investigador. Ésta era mi crítica:

Se planteó Felix Bayón esta novela, en principio, como un juego solitario, pero su amigo Justo Navarro le animó a presentarla al publico. Hizo bien. Es una novela que se lee de un tirón - o de dos, según el tiempo de que dispongamos - y presenta su interés principalmente en el personaje narrador. Cuando se han leído muchas novelas policíacas uno anda ya un poco saturado de historias, ve venir las sorpresas y se huele qué se esconde detrás de lo que se nos va mostrando. La trama de esta novela, que nos muestra a un detective que ejerce sin licencia - fino humor español y a la vez complejo de inferioridad frente a los clásicos estadounidenses - nos lleva a Marbella, el lugar de la corrupción y de las inmobiliarias. Vemos a un personaje en el ayuntamiento, los bares y las calles de la ciudad, a un policía al que le duele ser policía, a una antigua luchadora roja que se mete en las vidas ajenas y a un antiguo periodista que sabe muy bien por dónde ir y venir. De poco nos informa la novela que no supiéramos ya, poco innova en su investigación ni en la mostración de los vericuetos de la misma, tampoco en su final, deudor de Chandler y también, sobre todo, de Vázquez Montalbán. Pero resulta interesante y útil porque nos encontramos a un personaje: y como es ésta la primera novela de una serie cabe felicitar a su autor porque en el primer intento ha dado en el centro de la diana. Descreído, algo mayor, solo, con un humor cercano y con la compasión que definen a los mejores investigadores del género, Luis León es alguien a quien merece la pena conocer, oír, recordar. No estamos ante una novela que denuncia, aunque sí levanta acta. Y estamos ante un personaje que nos hace recordar tiempos mejores, luchas mejores, sentimientos mejores. No hace falta imaginar mucho para darse cuenta de que detrás de León está el propio autor de la novela, que hace su primera incursión en el género negro.Periodista que trabajó en El País, Bayón tiene muchas historias que contarnos y aprovecha su oficio para recorrer los ambientes y darnos las informaciones que un periodista maneja habitualmente. En una conversación con un antiguo amigo del protagonista, que aún ejerce, desgrana Bayón las lamentaciones del que ha pasado mucho tiempo en un oficio que se está volviendo light, porque llevado por el signo de los tiempos se ha vuelto no un oficio sino un trabajo algo que se desempeña para cobrar y sobrevivir, sin que reporte grandes alicientes, sino más bien miedos: a que los recién salidos de la Facultad vengan y te quiten el puesto porque cobran mucho menos y están sobradamente preparados para el trabajo rutinario, funcionarial, entregado, servicial. Y ahí es donde creo que se focaliza el interés de la novela - y del personaje, insisto - porque para hacer la crónica de un tiempo y de un país se necesitan años, experiencia, mirada y pasión - aunque sean restos de una antigua pasión por descubrir, por participar, por ser, sencillamente-. Después de tantas novelas negras dadas al enigma gratuito, al crimen porque sí, a la investigación en el vacío de un mundo irreal, prefiero a los escritores que no necesitan un muerto en cada capítulo, veinte disparos cada treinta páginas - lo que les ocurre a la mayoría de los best sellers negros escritos por autores estadounidenses actuales- y confunden la necesidad de entretenimiento con la pura acción más adecuada a la novela de aventuras El crimen, como bien nos dice Bayón, es una excusa para darnos una atmósfera, para hablarnos de un lugar y unas personas, para conocer mejor o de otra manera nuestro presente. Incluso el final de esta novela es emblemático: y como tiene mucho interés no voy a desvelarlo, que ésa - no reniego, no me interpretéis mal - es otra virtud de la narrativa que más nos interesa: que hasta el final nos mantenga en vilo. Espero la segunda salida de León.


Foto: El Correo de Andalucía