
Esta película está llena de silencios. Y a mí, que siento devoción por las palabras -bien dichas-, pero también por los silencios -inteligentes, de efectiva elocuencia-, me resulta fascinante. Los diálogos se han reducido al mínimo, a la más pura esencia, y sólo aparecen cuando son absolutamente indispensables. Las miradas, como en pocas películas que yo haya visto, expresan a la perfección los sentimientos de los personajes, el odio y la violencia, el amor y el deseo, la inquietud y la arrogancia, y la cámara se para ante los ojos de los actores, los escruta, les concede un espacio cinematográfico casi inaudito desde que el cine dejó de ser mudo.
Es la historia de cuatro atracadores y un policía -el "flic" del título original -que trabajan, cada uno en lo suyo, con pasión y entrega, con profesionalidad y atención máximas. Unos roban bancos y también droga a traficantes para luego vendérsela a los propios traficantes y el otro cumple con su cometido sin dejar que una sola sonrisa aflore a sus labios. Inevitablemente se cruzarán los caminos y la historia se complica moralmente, queda abierta pese al duro final, deja planteadas cuestiones que el espectador ha de resolver por su cuenta y según su visión de las cosas, como ocurre con el mejor cine y el mejor arte, que puede suscitar y provocar, pero no incluye en sus páginas ni en su pleno espacio todas las preguntas y todas las respuestas. Melville legó a la posteridad una obra maestra de la elipsis y el silencio pujante, grávido, contrito, áspero y relumbrante. Una escena final de pura antología, tanto por la elección de los encuadres como por la velocidad a la que se desarrolla. Una entrada en el fundido en negro con que se acaba toda película cuajada de ritmo y de tensión dramática. Una película, en definitiva, que está tocada por la gracia del genio y que se situó en lo más alto del cine negro de todos los tiempos y ahí permanece, incontestable y ejemplar cuando se habla de lo mejor que el género ha dado, de qué caminos se han abierto con las cintas negras y aún no se han explorado del todo. Una película que seguro que resistirá el paso del tiempo sin merma alguna.

9 comentarios:
Una gran peli i un gran director. Y recuperar a Alain Delon en su bella plenitud, también cuenta.
Los silencios hablan y mucho, sobre todo en los ojos y gestos de los actores. Es en el silencio donde se construye la mayor de la violencias y la más impactante.
Que me han quedado ganas de volverla a ver.
Un abrazo
Ya lo has dicho tú: "maestra, en cuanto al uso de la elipsis".
Hola, mi querido Francisco. Pues tengo media idea de haberla visto hace ya bastantes años, pero no estoy segura. Incluso he mirado la ficha de la película por internet al ver en el cartel la imagen de Alain Delon y he visto que compartía protagonismo con una de mis actrices favoritas: Catherine Deneuve. Ante la duda de si la he visionado o no y dada la inmejorable crítica que le haces, la voy a conseguir y si resultase que ya la hubiese visto, así me percataría de muchos de los detalles en los que haces hincapié. Gracias mil por tu recomendación. Recibe un besote fuerte.
Júlia: Una película que enseña a valorar más el silencio. Y Alain Delon a expresarse sabiamente sin palabras.
Raúl: Una buena manera de aprender a decir lo necesario tan sólo.
Francisco.
Siempre he querido hacerte una pregunta. Si tuvieras que elegir, sí ya sé que es una gilipollez elegir entre lo bueno, cuando todo está al alcande de uno, pero si lo tuvieras que hacer en una especie de juego diabólico, con qué autor te quedarías; con Chandler, con Hammet o con Ross MacDonald?
El caso es que, por estar enfrascado en estos momentos en la lectura de alguno de las obras de estos maestros, necesitaría conocer de alguien ilustrado en el tema, caracterísitcas o diferencias entre ellos. De ahí nace mi estúpida pregunta, querido amigo.
Alma: Qué bien dicho y qué bien descrito.
Raúl: Con Ross Macdonald, sin duda. Es el más literario de los tres, el más creíble y el que crea mejores personajes. Sin olvidar "El largo adiós", de Chandler, la obra maestra de la novela negra.
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