Fiódor M. Dostoievski: Los demonios (2)

Uno de los momentos cumbres de la literatura de todos los tiempos está en el capítulo 6 de la tercera parte de esta inmortal novela. En él, un suicida que dice que será Dios cuando muera, pues probará que Dios no existe y que él se convierte en Dios al matarse sólo porque desea matarse, porque está obligado a matarse para probar que no existe Dios y que Dios es el hombre, cualquier hombre, todos los hombres, se prepara para dispararse un tiro en la sien y antes conversa con un compinche que, revólver en mano, espera que el otro se suicide y está preparado para, en último caso, matarlo él mismo y cargarle dos asesinatos. El diálogo entre el suicida y el compinche -Kirillov y Piotr Stepanovich- se desarrolla en medio de la tensión y la insidia, la devoción y la duda, la mentira y la verdad, es un portentoso encuentro en el que la acción y el pensamiento son una sola cosa. Quienes afirmaron que después de Shakespeare estaba Dostoievski tuvieron presente en el recuerdo sin duda páginas como éstas, quienes amaron la novela negra seguro que leyeron este capítulo magistral de una inperecedera novela que es un antecedente y su logro máximo.