Ross Macdonald: "La piscina de los ahogados"




   Archer es un observador. Es un hombre que se pasea entre sus semejantes y los mira y se interesa por ellos, lee sus gestos y en sus caras. "Cuando la muchacha mencionaba a su padre, como hacía con frecuencia, su boca se ablandaba y sus manos permanecían quietas. Sin embargo, cuando él subió a la galería, pocos minutos después, junto a Marvell, ella lo miró como si le tuviera miedo. Sus dedos se entrelazaron y permanecieron tensos." Archer ha recibido la visita de una mujer cuyo marido ha recibido un anónimo en que se le advierte que su esposa, la cliente de Archer, no le es fiel: frase en desuso pero válida para el año en que se publicó la novela: 1950. Ella ha interceptado la carta y quiere que Archer descubra al autor del anónimo. Fingiendo ser un agente que trabaja para alguien de Hollywood, visita la casa de la familia, medio interesado en las dotes de actor del marido, algo desganado y frío, como correspondería a la actuación de tal personaje inventado. Algo va a pasar, todo va a pasar. Archer es un catalizador, una pieza en un engranaje que está en marcha y que con él en funcionamiento nos va a deparar sorpresas y acción, tanto dentro como fuera de los personajes.