Ross Macdonald, el mejor autor de novela negra

   


   La grandeza de la obra de Ross Macdonald es fácilmente constatable en libros como El hombre enterrado, La forma en que algunos mueren  y El otro lado del dólar, pues en todos ellos brilla intensamente la capacidad de observación de ese gran maestro de la narración que fue el autor californiano. Si hiciéramos un censo de personajes de todos sus libros veríamos que no se limitó a un círculo cerrado ni a una clase social ni a un tipo de personajes tan solo, sino que se preocupó por indagar y reflejar lo que cualquier hombre de su época vio si quiso ver. A ese esfuerzo y esa claridad de visión y de síntesis hay que unir un espíritu crítico saludable e inconformista, que avanza y no se queda atascado, ya que el paso del tiempo es indudablemente visible en Lew Archer y en la sociedad que lo rodea, y Macdonald incorpora los cambios, las obsesiones y las frustraciones que definieron a su país a lo largo de las décadas por las que se mueve Archer mientras investiga y resuelve sus casos. Si a los logros anteriores le sumamos una influencia muy bien digerida y muy bien plasmada del psicoanálisis y un abordaje duro y sincero de las relaciones humanas y familiares, se verá por qué considero a Ross Macdonald el mejor escritor de novelas negras, por encima de Chandler -que tiene en su haber la mejor novela, el clásico imperecedero, esa gran novela titulada El lardo adiós, pero un conjunto desigual detrás- y de cualquier otro.