
Las miradas son fundamentales en esta película, así como el sonido de los disparos, rotundamente reales, nada cinematográficos, que son como choques y como golpes secos contra algo duro, excepto cuando el impacto es contra un cuerpo. Johnny Depp mira y habla con su mirada, Marion Cotillard se expresa mejor con los ojos que con la voz, que con los gestos, y podemos decir que su relación -la del ladrón y su amada- transcurre en los espacios que abren los gestos que se dedican, en los huecos sin palabras en que con la intensidad de la mirada se lo dicen todo. Esto es lo mejor de una película decepcionante, rodada como si fuera un documental -así lo indican su progresión, el ritmo de las escenas y la elección del digital, un error a mi parecer, pues en los momentos en que se mueven mucho los personajes todo se emborrona, se emborracha la mirada y se repliega inevitablemente la atención del espectador-, fría, que no atrapa más que al final, que confía en exceso su validez a la interpretación de los actores y a la enjundia de los hechos pero que no nos involucra, no nos hace sentir simpatía apenas por ningún personaje. Michael Mann ha querido tirar por un lado terriblemente realista y evidente, claro hasta la saciedad, y se ha dejado en el camino la emoción, eso que uno también busca cuando acude a una sala de cine dispuesto a entrar en las vidas de los demás.

23 comentarios:
anda¡¡ ayer fui a verla, y precisamente lo que tú criticas es lo que a mí, más me gustó. Yo fui capaz durante toda la proyección de separarme de los personajes, y de tomar parte, emocionalmente hablando, sólo en determinados momentos, en esos en los que se perfila el lado más sentimental de los protagonistas, o de los actores secundarios. Escenas como cuando muere el último del equipo de John o cuando éste se pasea por la comisaría, me parecen muy buenas: te dejan decidir qué quieres sentir. No te lo dan todo hecho. Marion interpreta su personaje con maestría, lástima que no esté un poco más perfilado, a veces tengo la sensación de que se diluye.
Eso sí, es una película muy muy recomendable, al menos desde mi punto de vista
Un abrazo
Vaya...., tengo ganas de verla, ¡ a ver si coincidimos en lo que cuentas!!!
Besicos muchos.
son personajes por los que no sentir ninguna simpatía... y sobre Mann, desde Heat no he visto grandes cosas de él.
un abrazo
Francisco:
Aquí no ha llegado la película, pero la estoy esperando. Quiero verla por Johnny Depp sobre todo.
Un abrazo.
Coincido contigo, Francisco. Da la impresión de que Michael Mann está más interesado en elaborar una antología de escenas que en contarnos nada o emocionarnos. En esta peli no hay narración, no hay construcción dramática. A mí me deja frío. También es cierto que esperaba mucho de ella, y las expectativas muy elevadas suelen acabar en decepción. Un abrazo
La verdad es que voy, probablemente, a verla esta semana. Espero que valga la pena, hasta ahora me llamaba la atención.
Un saludo
Existe una fascinación por el público estadounidense y por los cineastas también, en tratar los temas de las pandillas y verlos como antiheroes que conquistan al público. Así tenemos La pandilla Grissom, Bloody Mama y por supuesto Bonnie y Clyde por mencionar las que considero más afortunadas. En esta ocasión me permito estar en desacuerdo con tu reseña de Enemigos públicos, en lo personal me parece acertada la distancia con los personajes criminales y no es casual que la única que emociona sea el personaje femenino. Con una excelente frialdad formal, Mann nos lleva como en un news reel de aquellos años, a seguir los fechorías de estos delincuentes. En la exhibición en México la copia no tuvo problemas por el cine digital. En el panorama de cintas policiales, por darles un nombre, me parece que esta es con mucho, mejor que la mayoría que se "cocinan" en Hollywood. Junto a Gone baby gone y Zodiaco.
Tienes razón: sin emoción no hay película que merezca la pena. Al revés que la poesía: si conecta demasiado emocionalmente contigo, cuidado, puede ni sea poesía.
A mi me entretuvo y no me pierdo de ver al bello Johnny Depp jeje...
Abrazo cinéfilo.
Quizás, esa emoción que dices falta, es la que ha hecho que sea una buena película de Mann. Si hubiera querido profundizar en las emociones de sus personajes, creo que no hubiera sabido hacerlo.
Un abrazo, como siempre un placer leerte
Pues otra película que no he visionado aún, pero que, por lo que nos cuentas, no merece mucho la pena. Y es una lástima que lo único salvable de esta producción sean las actuaciones de los protagonistas y que lo demás deje tanto que desear. En fin, está muy bien saberlo para no perder el tiempo con ella. Un besote, amigo Francisco y gracias por tu información, como siempre, de primera.
Aún no la he visto, pero me atraía especialmente por el polifacético Johnny Deep. Lástima que se haya quedado en la superficie y prescinda, como tú bien dices, de algo tan importante como las emociones.
Por cierto, he visto Malas temporadas y me encantó. Los actores están para quitarse el sombrero. Una gran película sin duda.
Un abrazo
Paula: Pues magnífico. De verdad. Para eso están estos espacios: para confrontar opiniones, no para decir sí, claro. Gracias por tu punto de vista, tan válido - o más- que el mío. Un saludo.
Paco: Eso me pasó a mí. Sólo la chica me despertó algo de simpatía.
Mann es capaz de mucho bueno -me parece magnífica El último mohicano - y de mucho malo -Corrupción en Miami-.
Rosa: Ya me figuro, ya. Un saludo.
Herman: Muy de acuerdo. No te arrastra, te lleva y te suelta, te atrapa y te aleja.
José: Gone baby gone es la mejor película policial que he visto en mucho, muchísimo tiempo. Hablé de ella en el blog, maravillado.
Daniel: Pues cuéntanos después, si te parece bien.
Elena: Me alegra que te gustara Malas temporadas. Y si ves esta, pues ya nos contarás.
La Casa: Pues ya dirás.
HLO: Un apunte muy, muy interesante.
Alma: Puede que tengas mucha razón.
Mayte: Gracias a ti. Un saludo.
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