Vázquez Montalbán nunca dejó de ser un poeta. Los que le queríamos bien le reprochábamos en silencio que escribiera tanto, que no se concentrara en hacer la obra maestra que esperábamos de él. Sabíamos que escribía mucho porque no hacía otra cosa, porque detestaba ser un gandul, porque tenía muchas cosas pendientes por decir y por plasmar. Volver a Vázquez Montalbán es volver a los veinte, a los veinticinco años de nuestras vidas ya algo bataquedas y puntuadas de decepciones y muertes, incluida la del propio Vázquez Montalbán.
"La soledad del manager" fue la primera novela del ciclo Carvalho que leí. Buscaba entonces la sorpresa, la constatación de que era posible escribir en España buena novela negra. Ahora mis lecturas son más pacientes, más reflexivas, aunque no desdeño la sorpresa. Y la encuentro pronto, en las primeras páginas, donde Vázquez Montalbán deja correr su imaginación de poeta, de hombre atento al detalle caracterizador y sentimental. Porque el gran escritor barcelonés fue siempre, y ante todo, un sentimental, una persona llena de memoria viva, de padres y madres recordados y celebrados, de calles con infancias truncadas, de rincones por los que el tiempo ha pasado para ennoblecerlos. El estilo -que se estropearía, acaso por el exceso de páginas, por el cansancio que le producía la escritura de más obras carvalhianas -se muestra seductor y singular ya en los primeros trechos, la narración es ágil, la mirada profunda, y la novela negra celebra tener a un autor de tanta calidad detrás, que en 1977 usa la primera y la tercera persona en el mismo párrafo, que alterna diálogo y recuerdos sin romper las líneas, sin saltos extraños que despisten, asumiendo que Faulkner, Virginia Woolf, Joyce son una herencia y una proposición de enseñanzas que ningún escritor ha de desdeñar. Cómo empezó a disfrutar la novela negra española con Vázquez Montalbán, qué feliz fue, y con ella todos sus lectores.
Texto recomendado: Des del terrat, de Júlia
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8 comentarios:
Coincido plenamente en todo lo que dices de éste gran escritor de inmensa cultura y pluralismos.
Un abrazo.
Esta misma edición fue el primer libro que leí de Vázquez Montalbán también. Ahora lo busco en mi librero y no lo encontrarlo. Quizás en alguna mudanza se extravió. Pero tus comentarios son muy acertados. Pienso igual.
Me gusta más la serie Carvalho que otros libros más ambiciosos del autor, durante una época me los leí todos, o casi todos. Creo, sin embargo, que ni el cine ni la televisión, que lo han intentado, han sabido reflejar 'ese' mundo tan particular.
Gracias por la recomendación de mi blog.
Creo que está lejos de otras entregas del detective (me sigo quedando con La rosa de Alejandría), pero es una digna novela para conocer a un tipo con la sana afición de quemar libros. Mucho mejor que querer escribirlos.
Aunque coincido con tus observaciones, haré una pequeña acotación. Quizá tus multiples lecturas, tus andanzas lectoras, te han transformado, seguramente lo han hecho, y tu mirada ya no sea la que era y te cueste, por tanto, hallar el deslumbre donde antes se te hacía patente. Es el verdadero desafío de los escritores y lectores de género. Borges creía que todos llevamos con nosotros unos cuantos libros, leídos en la infancia o la adolescencia, y nada más. Luego esos mismos libros los reelemos en otros incansablemente.
Bien, te mando un abrazo y gracias por visitar y comentar mi blog. saludos
Pues yo no he sido lector de Vázquez Montalbán, lo admito, y tu comentario ha conseguido despertarme el interés.
Un abrazo.
Genial leer aquí a Vázquez Montalbán, Francisco, tan finamente diseccionado. Un abrazo fuerte.
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