21 febrero 2008

Mercedes Castro: Y punto (2). Lirismo en marcha


Son muy destacables las meditaciones en marcha de Clara, esa policía que no deja quieta su imaginación y profundiza en cuanto ve añadiéndole un lirismo muy creíble, el de la vida sentida, el de la persona que aun pertrechada detrás de su fachada de policía eficiente no puede dejar de sentir, lamentar y solidarizarse con quien sufre y muere ante sus ojos, aunque se trate de un drogadicto. Cuando está ante el cuerpo muerto de uno, al que además conocía bien, Clara no puede evitar que el flujo de su pensamiento pierda el control, se llene de sentimientos y de recuerdos y de palabras y frases hiladas por una poesía hecha sobre la marcha, surgida en el momento, que cautiva y desnuda aún más el alma de una Clara que gana en verismo y sinceridad, que va llenando la novela de literatura de la buena, de la que anima a la relectura y al recitado en voz alta, a buscar a un oyente al que leerle lo que acabamos de leer para no pasar página tan pronto, para demorarnos y estar un rato más cerca de los pensamientos de una mujer y un personaje que crecen y se asientan, que nos gana y nos tutea, nos propone y dispone ya para nosotros, lectores que empezamos a quererla y a desear que las aventuras que le esperan en este libro no la dañan y no nos la alejen.
Mercedes Castro da un paso adelante más con estos logros formales y rabiosamente realistas, enemigos del costumbrismo (aunque alguno habrá que quiera atacar a la novela por ahí, olvidándose de que el detallismo que pueda encontrar siempre tiene una función claramente de avance, que el lenguaje es dúctil y recoge con esplendoroso acierto la manera de hablar de esta época, fluida y en ocasiones recorrida por metáforas y espejeantes comparaciones vivas como la vida misma) y de la información plana y de relleno (la novela es larga, pero nunca resulta excesiva, alargada ni artificial), y me parece que se sitúa en ese punto de apuesta por unas formas y unos contenidos a los que les han vuelto la espalda casi todos los escritores de ahora, rehenes de la narración directa y decimónónica, poco atrevidos, nada conscientes de que el autor que pone otra piedra en el camino está obligado a mirar las anteriores y obrar en consecuencia: aportando, dentro de lo posible, algo nuevo. Si a Mercedes Castro no se le reconocen sus méritos, no os quepa duda, se deberá entre otras cosas a cierta envidia -la del que se ha refugiado en la plana costumbre del sumar a lo sumado y restringir en lo aparente, ya que nada hay en el fondo- y a cierto pasotismo que empieza por los propios escritores que, creyéndose herederos de los Kerouac, Auster o Salinger, apostadores de todo a un número, no quieren ver ni creer en la diversidad, en la grandeza ajena, en la apuesta amplia y verdadera y en el amor a un arte que nunca estará saturado de lectores y experimentadores y genuinos seguidores de corrientes renovadoras y humanistas.


Foto de Mercedes Castro: Siglo XXI



11 comentarios:

mart dijo...

Siendo,en general,pocas las mujeres que cultivan el género de la novela negra, los matices o percepciones psicológicas que se trasladan desde la psique femenina a la trama del libro, obviamente aportarán al género variaciones cualitativas que permiten acercarnos a los hechos narrados desde perspectivas y sensibilidades diferentes,al menos en determinados aspectos,de las que puedan ofrecer los colegas masculinos.Digamos que es muy saludable la aportación perceptiva e intelectual de la mujer en este género puesto que supone ampliar el horizonte de la novela negra.

Natasha dijo...

Gracias mi querido guapo amigo Francisco, nunca me habías hablado tan directo al corazón. y es que hay un gozo muy grande en sentirse comprendida.

Me acaban de reconectar el Internet después de tres días sin servicio, disculpa pues mi retraso en venir a dejarte la huella de mi paso `por tus estupendos escritos deliciosamente orientadores, sobre todo me encanta cuando en tus análisis hablas del lenguaje y las técnicas narrativas de los autores

Disfruto de tu trabajo Franc, de nuevo gracias. Te dejo besos con el rico sabor de tus letras

Naty

EL HIPPIE VIEJO dijo...

A CADA PALABRA LE DAS EL TINTE JUSTO,
ES UN DELEITE LEERTE FRAN.
EL FINAL DEL COMENTARIO ME PARECE AÚN MAS BRILLANTE!

QUE ESTÉS BIEN AMIGO!

ADAL

Mr Tambourine Man dijo...

Me ha gustado "la verdad" con que está escrito este post. No sé si leeré el libro, pero dan ganas de hacerlo.

Un saludo cordial,
EL Caracol.

Adela Fernández dijo...

Mercedes es una gran escritora y la sensibilidad ocn que la tratas en tu blog me ha encantado. Enhorabuena.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Como te dije la anterior entrada, me lo apunto, "mi lista de libros se incrementa", pero haciendote caso, voy acertando.
Me alegra leer todas estas reseñas.
Muchos besos

Ricardo Bosque dijo...

Una vez acabada de leer, he querido dejar mi opinión en La Balacera (http://balacera.blogia.com). espero que os anime todavía más a haceros con un ejemplar: merece la pena, y mucho

Rosa Silverio dijo...

Me ha gustado mucho tu comentario sobre esta novela, que al mism tiempo es una buenísima defensa al libro y a su autora.

Ricardo Bosque dijo...

Gracias, Rosa, la novela lo merece, desde luego.

Francisco Ortiz dijo...

Adela: Gracias. Admiro el libro y a la escritora.

Francisco Ortiz dijo...

Mr. Tambourine: Gracias a ti. Un saludo.