
Era un actor que decía que tenía suerte. Los más grandes nunca presumen, nunca caen en las arenas movedizas de la autocomplacencia y el narcisimo vacuo. Son seres que miran a su alrededor, que son agradecidos, que tienen memoria y no traicionan jamás a las personas que les quisieron y que en ellas confiaron. Por eso todos respetaban y querían a Paul Newman.
Fue el actor que encarnó al personaje más querido por mí de entre todos los que la literatura ha dado: Lew Archer, el detective privado que sabe mirar y escuchar, que sabe ser paciente y que sabe medir sus palabras como ninguno. En las dos películas que protagonizó, más inclinadas hacia la acción que hacia la contemplación en los guiones y en las novelas elegidas, lo de menos era el atractivo de Newman y lo de más su calidez, su inteligencia chispeante y comunicativa, su buen humor. También el aire de tipo vulnerable, de ser víctima de pequeñas derrotas, de una tolerada soledad involuntaria. Paul Newman, aunque con el apellido Harper en lugar de Archer, fue el detective de Ross Macdonald en la pantalla grande y con su voz profunda y honesta, con su interpretación sabia y libre dejó planos que nunca olvidaré, muecas que me hacen reír siempre, miradas que lo dicen todo sólo con un brillo y un leve movimiento.
Gran actor, gran persona, el mejor Archer posible, en paz descanse. Yo lo echaré mucho de menos. Desde que se murió Steve Mcqueen, él era mi preferido en el ámbito estadounidense. Adiós al hombre; que se abran las puertas del teatro de la leyenda.
Visita: Un blog al que volverás: Ironías de la vida, de María Jesús Lamora


24 comentarios:
Efectivamente, Paul Newman pareció nacer para encarnarse en el personaje de Archer.
Francisco, como tú, no me canso nunca de la obra de Macdonald. Estaría días hablando sobre sus análisis psicológicos de los personajes, de las relaciones humanas que establece, de la relación padre-hijo, de las culpas del pasado y su influencia en el presente. De sus novelas.
Un abrazo
Cuando Jack Smight terminó el rodaje de Harper los productores le pidieron que rodara cualquier cosa para añadir los títulos de crédito.A Smight se le ocurrió rodar al gran Paul Newman levantandose de la cama y haciendose un café en su destartalado apartamento.Nadie pudo imaginar que fueron precisamente éstas imágenes las que contribuyeron al éxito de la película.
De la década de los sesenta,mis películas favoritas de detectives son:Harper,investigador privado (1966)y Bullit (1968)con Steve McQueen y dirigida por Peter Yates.
Un abrazo.
Ya dijo alguien que rectificar es de sabios. Gracias por volver, me resultaba muy triste tener que prescindir de la visita diaria a tu blog.
Todos echaremos en falta a Paul Newman. Hermoso texto.
Francisco, yo también le echaré de menos. Fue un gran hombre que no presumió de ello y eso, le engrandece aún más.
Besicos muchos, con grandes aplausos.
Es una gran perdida para todos los que amamos el cine, y como disfrutamos con su elegante y siempre buen hacer. Hasta su vida privada demostraba una coherencia con su inteligente trabajo. Todo un hombre, todo una estrella que se mofaba interiormente de su sexappel. Pero que sin embargo no lo menospreció y saco provecho de lo que le dio la madre naturaleza.
No te desanimes y continua con el blog, aunque a veces surgan conflictos que nos hagan tirar la toalla. Tú, solo piensa en ti, en tu labor y olvidáte de los demas, solo somos visitantes. Un abrazo
Tan lindo que uno tenga suspiros hacia Newman. A mi me evocó mi infancia junto con mi hermano.
No se fue. Sigue con nosotros.
Abrazos.
En Harper hay una escena que me parece antológica:
Cuando Lauren Bacall (viuda de Bogart y por lo tanto del actor que encarnó a Philip Marlowe) le ofrece un trago al detective. Éste le responde que sólo son las doce del mediodía. Bacall, sorprendida, exclama que los detectives no rechazan nunca una copa.
-Nueva escuela.- responde Newman.
Todo un traspaso de poderes.
Yo estaba enamorada de Paul Newman. Creo que cualquier papel era el apropiado para él.
Me alegro de que no te hayas ido.
Un abrazo
Ha sido una de las grandes pérdidas del cine, y de la vida, pues como persona era también increíble. Le echaremos muchísimo de menos.
Tienes razón Francisco; Newman era el Archer ideal.
Me ha gustado mucho esta entrada, muy emotiva y hermosa, Francisco.
Claro que vamos a extrañar a Paul Newman. Un gran actor.
Abrazos, amigo.
Mueren estos personajes y se llevan una parte de nosotros, también. Todo pasa, es la vida.
Me alegro que no cerraras, me produce mucha tristeza no encontrar blogs que visitaba, debe ser la edad pero los cambios y las pérdidas cada vez me inquietan más.
Herman: Gracias. Un saludo.
Blanca: Gracias por el consejo. Es de los mejores qe me han dado, de verdad.
Clarice: Sigue siempre, ojalá que sí.
Francisco: Steve Mcqueen es mi actor favorito desde que tengo edad de razón. Y esa película me gusta mucho, mucho.
La Casa: No presumir y asumir. Lección mágica nos dejó.
Tristán: Traspaso de poderes en toda regla. Y no le digas a nadie que Newman siempre me pareció más creíble que Bogart.
Elèna: Todo lo hacía bien, incluso su mutis final impresiona. Gracias por tu apoyo.
Elena: Muchísimo. No habrá otro igual. Los -mayormente-mediocres y carentes de estilo actores actuales así lo señalan.
José: El Archer de cara y de espíritu.
Rosa: Gracias por sumarte a este pequeño homenaje. Un abrazo.
Júlia: Gracias. Sí, la edad se lo lleva todo. O casi todo. Esperemos que casi todo. Un abrazo.
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