
Cuántas cosas quedan sin resolver en esta grandísima película, cuántas quedan abiertas, pese al final en que parece que todo ha acabado. Qué gran diferencia entre este tipo de cine y el actual, mayormente orientado a no alterar, no inquietar, no hacer dudar. Creo que es una de esas obras que sólo una vez en la vida le salen tan redondas a un creador, tan completas, tan perfectas. Woody Allen aúna comedia y drama, crimen y ansias de vivir en esta película en la que hay algunos de los mejores flashbacks que yo he visto, que no alteran la trama, que no son redundantes ni obedecen a ningún efecto estético ni egótico. Los personajes están vistos de una manera profunda, se mueven y viven en el guión y ante nuestros ojos atónitos, nos obligan a tomar partido, a reírnos con las gracias y a deplorar una muerte (in)evitable. No sé si en la actualidad podría hacerse un cine en el que se hable de moral, de Dios, de la existencia sin temor y sin prejuicios, sin complejos y sin pontificar. No sé en verdad quién podría hacerlo. Esta película magistral, afortunadamente, nos dejó la posibilidad de verla de nuevo y apreciar nuevos detalles, de interrogarnos otra vez a nosotros mismos, unos cuantos años más tarde, y llegar a interesantes conclusiones si no hemos perdido la capacidad salvadora de la autocrítica. La película es la misma, pero nosotros ya no lo somos. Qué gran arte éste que es un espejo móvil en el camino del espectador.


8 comentarios:
Es una de las mejores películas de Allen. Me quedo con la frase: "la película es la misma, pero nosotros ya no lo somos". Habrá que volverla a ver.
Coincidimos en la admiración hacia esta película inolvidable. Un abrazo, Francisco.
Es una de mis películas favoritas. No me canso de verla. Y siempre encuentro un detalle nuevo. Es que cada vez que la veo, yo no soy la misma.
Un beso.
Esta vez si que coincido contigo, magnífica película. Que lejos de las emotivas y divertidas primeras películas del director y de las actuales, tan vacías.
Nos enseña qué fácil se olvida, se aligera, la culpa. Qué fácil es buscarse excusas, recovecos intelectuales, laberintos argumentativos, para quitarse de encima las responsabilidades.
Delitos y Faltas podría muy bien tener este otro título: "El bien y el mal". Dostoievski está presente con el crimen y el castigo, con el peso de la conciencia,con el intento de redención de Judah Rosenthal(Martin Landau). Ahora Woody Allen , 20 años después le siguen preocupando las mismas cosas y nos sigue estremeciendo con Match Point y Cassandra's Dream. Pero yo no puedo olvidar a Chabrol. Un abrazo de Fandestéphane.
Es una buena película. Hace poco se la recomendé a una amiga que estudia la maestría en el área de psicología.
Abrazos.
Como lo dice Francisco en el post, el cine comercial en la actualidad no se permite abordar los temas humanos por fuera de lo políticamente correcto. La culpa es tratada con maestría por Woody Allen, de manera "dostoievskiana", como sugiere emetorr en su comentario. Una película que me impacto por el tratamiento de la culpabilidad y la ética también fue "Magnolia".
Excelente el blog, saludos
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