20 enero 2008

Mario Lacruz: El inocente (2). Realismo y psicologismo


La novela no defrauda, sino todo lo contrario, cuando seguimos leyendo.
Lacruz crea personajes completos, nos hace llegar sus pensamientos -pero siempre en relación a la trama, al momento en que se hallan, o sea, sin divagaciones y sin engordar vanamente la novela- en breves líneas o párrafos que los hacen más creíbles y engrandecen el libro, que nunca deja de ser una novela negra pero tampoco deja de ser una gran novela a secas. Percibo el influjo del mejor Graham Greene -también está Julien Green, un autor al que es necesario recuperar, leer- en ciertos pasajes y en el ambiente general, donde la culpa, el egoísmo puro, el deseo de prevalecer y de imponerse definen a algunos personajes. Pero todo está tamizado por la voz tan personal de Lacruz, por su prosa medida, deslumbrante con sus imágenes y su captación de estados de ánimo mediante lo exterior: no exagero al afirmar que estamos ante uno de los mejores prosistas de su generación, de la literatura española, pues -como Muñoz Molina también defiende- en lo que no se dice, en la naturalidad con que todo se narra y fluye late la creación de un maestro, de un autor sabio y humilde que habla y deja hablar a sus personajes, que los define y los deja definirse, que no miente y que no malgasta el talento.
La literatura es así: Mario Lacruz no es un escritor al que conozca el gran público, sobre el que se escriban arduas o gozosas tesis, y sin embargo esta novela es absolutamente esencial. Pienso en amigos, como Miguel Sanfeliú, que si no lo conocen se llevarán una gratísima sorpresa cuando lo lean y constaten que lo que digo es cierto. La novela negra española no tiene apenas obras maestras que ofrecer. Ésta es una de las primeras y no tengo temor al decir que es también una de las mejores del siglo XX. Y está escrita con veinte años, producto de una mente destacadísima. Sus reediciones, su valoración crítica en alza y la defensa que hacen de ella escritores y lectores la llevarán al alto lugar que se merece.

Recomendado: Un poema, una voz y unas imágenes, en el blog de Paula.

10 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Como siempre, una recomendación para tenerla en cuentas.
Saludos

Paula dijo...

Gracias, Francisco

Un abrazo enorme

Miguel Sanfeliu dijo...

Buena recomendación, Francisco. Tengo yo por ahí un libro de Mario Lacruz que tendré que buscar: "El ayudante del verdugo".

Y muchas gracias. Y un fuerte abrazo.

Natasha dijo...

Hola Frank!!

tú si que eres pura negrura, veneno no velado... son, Los males de nuestro tiempo
Ven y envenéname el alma, no desaparezcas así no más

Sale más barato emponzoñarse de vaciles que envenenarse de vida. ¿no crees?

Desapareció una, Maigret y el vagabundo

me despido mientras voy muriendo, no soy como “El inocente”


(juzgame, condename, penalizame) ingredientes más ingredientes menos

Se mi punto de referencia, vacíate y vacíame y se feliz

Amigo mío, Tú si, en verdad eres completo, ¿que haría sin tus consejos laminares?

Besitos cariñosos

Blanca Vázquez dijo...

Se tiene un poco olvidado a Graham Greene por ello me parece muy sabio de un autor el tomarlo como referente, y eso de que los personajes se expresan libremente, como si tuvieran vida propia es un detalle por tu parte muy atractivo para sumergirse en la obra.

Francisco Ortiz dijo...

Paula: A ti. Un abrazo.

Francisco Ortiz dijo...

Miguel: Otro libro imprescindible de este gran autor.

Francisco Ortiz dijo...

Natasha: Gracias por tus palabras. Es mejor envenenarse de vida siempre. Un abrazo.

Francisco Ortiz dijo...

Blanca: Graham Greene es tan grande que parece mentira que no se le cite más. Y sí, los personajes se expresan con una cercanía y una libertad que atrapan.

Francisco Ortiz dijo...

Casa: Gracias. Saludos.