Nunca desaparecerán los relatos, nunca desaparecerán los escritores, nunca desaparecerán las novelas porque los mejores relatos, los mejores escritores, las mejores novelas hablan de los misterios de la existencia humana: la vida, la muerte. Y proponen nuevas miradas, nuevas imágenes, nuevos hallazgos que, como la lente de un teleobjetivo, aciertan a acercarnos un poco más a esos misterios y, por un instante, nos explican y nos revelan detalles que nos ayudan a saber más y a afrontar más despiertos el tránsito llamado vida. Al grupo de escritores que han dado un paso más, que nos han dejado un destello, una imagen, unas palabras imborrables e impagables sumad uno más: este Mario Lacruz de "El inocente" que, en doce páginas afortunadísimas, hondas y palpitantes, narra la muerte de un personaje que no se lo espera, que tiene primero ganas de seguir viendo y creyendo en las cosas y después va sintiendo que llega su hora, que se hace definitivamente viejo y empieza a alojar la muerte en su cuerpo vencido hasta que la acepta, eternamente en un segundo la acepta y se convierte en muerte, en un muerto que veía muchas cosas y comprende al morir que las cosas se reducen de golpe a una sola cosa.
Son páginas sin terror, sin ningún deseo de atribulación ni vana efervescencia. Son páginas de honda recreación, de profundas verdades que no pueden dejarle a uno indiferente. Son páginas que están escritas con un estilo claro, conciso, recorrido por imágenes que conmueven y promueven a la vez, que nos hacen identificarnos sin esfuerzo con el que va a morir y meditar después, al cerrar el libro, como nos ocurre con los mejores y más grandes escritores. Porque se trata de algunas de las mejores páginas que nos ha dado la literatura española. Y que pertenezcan a una novela que además puede considerarse del género negro lleva a auparla al lugar más alto del pequeño olimpo libresco de este blog. Imprescindible para el lector y para el viviente.




15 comentarios:
Enhorabuena por tu blog, que acabo de descubrir. Te invito a visitar el mío, dedicado también, en su mayor parte, a la literatura: http://jonbilbao.wordpress.com/
Un saludo.
Sigo con fidelidad tu lectura de este libro. Hay que reivindicar los buenos autores y no dejar que el tiempo y la moda los entierre. Bien hecho.
Un abrazo.
magnifico blog,te invito a participar en mi modesto blog de votaciones para valorar otros blog y que tu blog sea mas conocido
http://aquiestatublog.blogspot.com
utilizo los comentarios por ser mas directo,esto no es spam,pues miro los blog de uno en uno,pero si te parece que es spam,por favor acepta mis disculpas
magnifico el blog,quiero invitarte a que participes en mi modesto blog de votaciones de otros blog,puedes participar con el tuyo y te conocerán un poco mas,visito los blog de uno en uno ,pero si consideras que esto es spam,te pido perdón y disculpas
http://aquiestatublog.blogspot.com
Franciso.Narras con tanta viveza los acontecimientos que se suceden a través de los personajes,que me parece tener en frente a ese anciano que exhala el último aliento de su vida.Lograste trasladarme esa angustia vital que recrea Mario Lacruz.
Curiosa descripción de la muerte.
Lo hemos dicho infinidad de veces, la novela negra encierra los más grandes escritores que uno pueda disfrutar. Una filosofía de la vida sin comparación. Y la descripción tan entusiasmada que nos sirves da pie a que te creamos sin ninguna duda en cuanto a la valía del libro. Que entusiasmo de enamorado de la litaratura!
¡FELICIDADES FRANK!!
Me gusto esto que dices:
"las mejores novelas hablan de los misterios de la existencia humana: la vida, la muerte . Y proponen nuevas miradas, nuevas imágenes, nuevos hallazgos que, como la lente de un teleobjetivo, aciertan a acercarnos un poco más a esos misterios y, por un instante, nos explican y nos revelan detalles que nos ayudan a saber más y a afrontar más despiertos el tránsito llamado vida.
Especialmente lo que he subrayado en negrita. Y es que cuanta razón tienes amigo mío
Te dejo muchos besos y un abrazo para amenizar este día
Naty
Jon Bilbao: Gracias. Allá voy.
Miguel: Totalmente de acuerdo.
Goloviarte: Gracias. Allá voy.
Mart: Gracias por decírmelo. Anima mucho. Un saludo.
Noemí: Curiosa, pero no forzada ni falsa, creo.
Blanca: Gracias. Me gusta mucho que me mires con tan buenos ojos, apreciada y admirada Blanca.
Natasha: Gracias, muchas gracias. Tu presencia siempre me anima. Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada