25 marzo 2008

Ruth Rendell: Simisola ( y 2 ). Crítica


Emociona leer esta novela. La última página, en que se explica la razón del título, te deja sobrecogido. Ruth Rendell demuestra con esta obra que la novela negra es más, mucho más de lo que se ve a simple vista, de lo que se la valora a simple vista. Se trata de una novela social, política, psicológica, de un tipo de novela imprescindible y poco practicado, en el que cabe la denuncia y la concienciación, en el que hay espacio para revisar nuestras ideas y para echar un nuevo vistazo a nuestras sociedades hastiadas y desencantadas y a nuestra concepción del hombre actual, al que creemos más civilizado, más culto y preparado pero que esconde tras la fachada la misma brutalidad, la misma falta de sentimientos y de amor por sus congéneres de siempre. Sirviéndose del envoltorio de la novela policíaca, con un par de crímenes de por medio, unos policías, un ladrón, unos ricos sospechosos y muchos pobres que acuden a las oficinas de la seguridad social en busca de empleo -tema omnipresente en la novela, con una manifestación incluida de los parados reclamando su derecho al trabajo y a una vida más digna, algo nada baladí si tenemos en cuenta las grandes pérdidas de empleo que se observan en una comunidad europea planteada sólo para los vencedores-, Rendell nos invita a ver la debilidad de los marginados y los humillados, nos pasea por los salones altos y las bajas casas, dibuja a los personajes con una intensidad que nada tiene que envidiarle a la de ningún novelista que practique literatura de altos vuelos y deja en nosotros, sus lectores, la sensación de que el déjà vu social es un error, un empañamiento de nuestra mirada, porque aún se dan casos horribles de abusos que están marcados por la supuesta condición superior de los que se creen más y mejores, los que confunden dinero y poder con suprahumanidad. "Simisola" es la obra de una autora de izquierdas, comprometida, que abre caminos y señala senderos que otros pueden seguir, que no se enroca sino que ofrece aperturas. Y es una novela necesaria, valiente, de una autora que profundiza y no crea maniqueos personajes que se pueden desplomar ante la primera revisión, sino que se adentra en los conflictos humanos y nos recuerda que hay asuntos aún irresueltos, desde hace cientos de años, y que la cultura y la estabilidad social a veces esconden el crimen, el abuso, la destrucción de los débiles, aunque la apariencia sólo muestre sonrisas y concertación. Sí: uno acaba la lectura emocionado y piensa que no todo está hecho, queda muchísimo por cambiar, que creemos que el hombre llegó a la luna y le aguardan metas muy altas y nos olvidamos de que aún no ha ido como debe a la vuelta de la esquina.

Texto recomendado: Recordando la obra de William Irish, en el blog de Francisco Machuca

6 comentarios:

Noemí Pastor dijo...

Hola. Leí la novela hace ya unos cuantos años y recuerdo la sutileza con la que trataba el asunto del racismo, a pinceladas, sin entrar de cabeza, pero con trazos certeros y brillantes.
Llevo unos días preguntándome qué demonios pasa con las traducciones al español de Rendell y Vine, pues hay unas cuantas novelas en inglés y en francés que por aquí todavía no han aparecido. Saluditos.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Hola Francisco. Con esta entrada acabo de elegir el nuevo título que tenía pendiente, me tocaba hacer un nuevo pedido y va incluido.
Muchas gracias por las informaciones y consejos.
Besicos.

Francisco Machuca dijo...

Brillantísima reseña de esta ejemplar novela.Sobre todo lo que expones al final,sí señor.Me recuerda lo que escribió una vez E.M.Cioran:"Sobre nuestras propias ruinas hemos llegado a saber quiénes somos.Así, en lo tocante a lo que llegaremos a ser,lo tenemos todo por hacer."
Gracias de nuevo, Franciso, por recomendar mis nostalgias literarias.

Un fuerte abrazo.

Júlia dijo...

Soy una gran fan de Rendell, con alguna, pocas, excepciones, todo lo que he leído de ella, que es bastante, me parece muy bueno y trata muchos temas actuales de forma sutil. Incluso hay frases de sus libros que me vienen a la cabeza de vez en cuando, incluyo los que escribe con 'el otro' nombre.

Me parece que en nuestro país la tenemos poco valorada, con todos los respetos para Donna Leon o Mankell, y teniendo en cuenta que las comparaciones son odiosas, por ejemplo, me parece Rendell bastante superior, en conjunto.

Blanca Vázquez dijo...

He visto mil veces los libros de esta autora en las librerías, pero no he tenido todavía la oportunidad de atraparla. Aunque dicho por ti que es de izquierdas, ya está, saco ficha. Una novela negra y social, que mejor? me encantan las que llevan implicita la denuncia social, hay tanto por hacer áun.

El profesor Gafapasta dijo...

Rendell es magistral. Como Barbara Vine, su libro Larga es la noche me impresionó. También excelente en Las llaves de la calle. Una autora imprescindible, un clásico vivo.

Un saludote.