31 marzo 2008

Nicolas Freeling: El rey del país lluvioso (1). Ámsterdam, Granada


Ya en 1965 se quejaba Nicolas Freeling del despropósito en que se hallan inmersas las ciudades modernas, su supeditación al entramado servido en bandeja al tránsito automovilístico, de la sinrazón de los gobernantes que andan un paso para adelante y dos para atrás (en mi ciudad, Granada, se eliminó el tranvía y ahora, agobiados por el tráfico, los atascos y ojalá que la mala conciencia, los que mandan lo recuperan llamándolo metro pero con un trazado más de superficie que subterráneo). Se quejaba de que todo se vuelve utilitario y se abandona la belleza, se la arrincona, se la hurta al disfrute del que pasea a una velocidad humana, con sus pies y sus ojos defraudados como única compañía (el boulevard que han instalado en mi ciudad -instalado y dejado caer, como prefiráis, porque es más bien un injerto- carece de árboles que den sombra, luce por el cemento y la mala planificación de principio a fin). "...y muchas personas dignas se alojan ahora en unas buhardillas o desvanes a los que prudentemente se da el nombre de pisos", escribe Freeling (¿los minipisos de ahora?). "Hay allí una gran abundancia de altisonantes don nadies, delegaciones, misiones y consulados, y también una gran cantidad de sucios picapleitos" (como ahora, como ahora). "Circulan camiones obstaculizantes, de rechinantes ruedas". Freeling veía lo que todos vemos. Y en sus novelas negras dejó constancia y se quejó. Motivos para admirarle aún más.

6 comentarios:

JOSE ROMERO dijo...

Una vez más nos recuerdas a este escritor inglés poco conocido. La verdad no conozco su obra, pero sin duda se antoja conocerlo. Buscaré a ver que encuentro por acá. Saludos

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Francisco, me he visto en tu ciudad de la mano de mi padre y subida al tranvia, muy , muy pequeñita, pero me acuerdo de haber ido a la calle, creo que era San Antón a visitar a unos tios, ufff cuanto tiempo ha pasado. El lunes cuando vuelva a pasar por allí, me acordaré de este comentario y de tí.
En cuanto a este escritor, uno más del que me tengo que proveer.
Besos.

Blanca Vázquez dijo...

Interesante. Me gustan esos libros de viajeros del siglo XX, sobre todo extranjeros para mostrarnos, quizá, lo que no vemos. Como a veces hacemos nosotros al ir fuera.
Me gusta esa editorial, es muy manejable y sus libros me gustan al tacto y la lectura.

Francisco Machuca dijo...

Tu reseña suscita muchísimo la lectura del libro.Soy muy susceptible a los cambios o desapariciones de cosas que deberían permanecer.La falta de sentido se produce cuando las cosas que las sustituyen no colman los sentidos y la sensibilidad.

Un fuerte abrazo.

mart dijo...

Imagino que la queja de Freeling es la que tenemos todos aquellos que vivimos en una gran ciudad (bueno, por fortuna yo vivo cerca de la sierra madrileña).Las ciudades modernas están en un proceso de cambio permanente,se reiventan cada día buscando en la modernidad sus señas de identidad...lo que ocurre es que nadie sabe a ciencia cierta que es la "modernidad". Un abrazo Francisco.

Elena dijo...

No conozco al autor, pero sin duda debe merecer la pena acercarse a él. Supongo que este fin de semana estarás disfrutando del festival Hay de tu ciudad, ¿no? Ya nos contarás tu experiencia.

Un saludo