12 septiembre 2007

Richard Ford: La última oportunidad (3). Contar mucho


Tiene una gran ventaja esta novela sobre muchas otras: cuenta sin parar historias, pequeñas y grandes, cuenta constantemente y no sólo se limita a narrar, error que vuelve las novelas pesadas y anacrónicas y las aleja del lugar en que se hallan, liberadas gracias al cine, que es ante todo imagen y narración continuada. Ford detiene el presente y viaja al pasado para contarnos que el padre de Quinn perdió una mano trabajando con una desgranadora John Deere y cómo desde entonces fue más feliz, porque se convirtió en vendedor de desgranadoras, enseñando el muñón, y pudo mantener junto a él a su esposa, que seguramente le habría abandonado de haber seguido llevando su anterior vida. Quinn recuerda que su madre tenía pesadillas sobre la mano del padre y que él lo contemplaba todo desde la altura de sus nueve años. Y dos páginas más adelante se habla de que Rae prefería vivir antes en el Oeste que en Michigan. Y sabemos que Quinn estaba siempre cansado y no hablaba con nadie, algo que a ella le molestaba mucho, porque a veces se encontraba con algún compañero del colegio, por ejemplo, y aun así Quinn seguía anclado en su mutismo. Historias, historias, historias. La novela está llena de historias que invitan a la relectura.


Lectura recomendada: Breve historia del detective privado, en el blog de Francisco Machuca

4 comentarios:

Blanca Vázquez dijo...

Ford tiene una magia especial con la que expresa de una forma tan simple una profundidad impresionante, que es pura verdad, la verdad de la vida. Pura vida es lo que tienen sus novelas. "El día de la Independencia" es magnífica, por ejemplo.

MiNe dijo...

Francisco, me parece perfecta tu recomendacion.. Me gustan mucho las Historias,como que en ellas encuentro algo para no distraerme tan facil.. hasta que no termino el libro..!!
veras que sigo tu recomendacion.. saludos!!

Francisco Ortiz dijo...

Blanca: Pura vida. Sí, todo parece posible y creíble. "El día de la independencia" es una obra maestra.

Francisco Ortiz dijo...

Mine: Gracias. Las novelas que tienen historias dentro -además de la historia principal- es como si regalaran extras, en jerga cinematográfica y deuvedera.