
Gullón, además, escribe lo siguiente sobre ésta y otras novelas de Lorenzo Silva:
Entramos en sus textos y la desazón experimentada a diario por las noticias de la prensa, rebozadas de sensacionalismo, que llevan a experimentar un perpetuo estado de precariedad e impotencia, se desvanece.
Y eso es para celebrarlo doblemente, pues vemos que la buena novela negra no es ya para todos los críticos una hermana pequeña, un sueño eterno de quiosco, una bella durmiente e inútil, sino literatura a secas, literatura importante y con valores muy destacables, utilísimos en nuestra sociedad protestona e infantilizada, como muy bien señala el propio Gullón en su magnífico texto para el libro. Dice también Gullón, con muchísimo acierto:
La novela de crimen adopta con frecuencia la denominación de novela negra por una razón: estos textos exploran la zona en sombra donde florecen las motivaciones inconfesables de la conducta humana, sus orillas oscuras.
En el estudio analiza la obra y deja abundantes y novedosas meditaciones sobre la novela negra y una contextualización del género interesantísima, así como una acotación a la afirmación de Mari Paz Balibrea en un artículo considerando a autores como Lorenzo Silva y Alicia Giménez Bartlett más conservadores y conformistas que Vázquez Montalbán que me parece fundamental para saber por dónde va la actual novela negra española. Un libro imprescindible.