Margaret Millar observa y describe, con rápidos y certeros brochazos, los detalles más importantes de una escena, lo característico, lo decisivo. Me gusta su estilo austero, que siempre funciona siguiendo a la trama, que nunca la lastra ni la enlentece vanamente. Como muestra de esta concepción de la literatura en la que prima ante todo el ritmo, detengámonos a ver cómo describe a los visitantes de una cárcel, a los que aguardan para entrevistarse con los presos:Había otras personas esperando: una pareja mayor que estaba de pie, junta, al lado del pasillo, intercambiando susurros inquietos; una mujer joven cuya identidad se ocultaba o se perdía bajo las capas de maquillaje; un hombre de la edad de Quinn, de ojos apagados y ropa llamativa; tres mujeres con uniforme azul con la artificialidad y la vigorosa alegría de grupo de las asistentas sociales voluntarias; un hombre y su hijo adolescente, que parecían haber tenido una pelea, ni la primera ni la última, sobre si venir o no; una mujer de pelo cano que llevaba una bolsa de papel rota. Por la desgarradura Quinn veía el brillo rojizo de una manzana.
Con un par de adjetivos, con una imagen, con un contraste, pone ante nuestros ojos a cada personaje y lo caracteriza, lo levanta en la ficción para que nos parezca vivo en la realidad con una sencillez y una sobriedad que despiertan toda mi admiración.
Texto recomendado: Mi nombre es Sheb Wooley, en el blog de Alma
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5 comentarios:
No es para menos. Los maestros siempre tienen mucho que enseñarnos. Un abrazo.
Y no hace falta más, a veces aburren esas descripciones que más que describir a un personaje te lo destripan. Con dos o tres palabras bien colocadas que bien descritos están los personajes de Margaret Millar.
Un abrazo
Y por supuesto gracias por estara entre tus recomendado, un honor y un placer.
Síntexis, se le llama a ese arte.
Soberbio.
Ciertamente, las descripciones de Margaret Millar son admirables, austeras pero certeras. Sorprende cómo, con tan pocas palabras, puede retratar tan bien a los personajes. Su estilo literario me parece muy peculiar y fascinante. Y, cambiando de tema, aprovecho a agradecerte tus lecturas en mi blog. Y bueno, ahora como de todo, pero en el pasado fui vegetariana como tú. Lástima que en mi caso, y como mi pareja tampoco lo era, acabé por rendirme ante la disyuntiva de tener que hacer un doble menú diario, jeje. Un besote y muy feliz finde, Francisco.
La sencillez es peligrosa: a veces se convierte en simple anotación. Por eso si es buena, vale el doble.
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