Michael Collins: Castrato (3). Los que padecemos


Poco a poco, Fortune empieza a ver con claridad qué se mueve detrás de la historia, acaba por saber que el amigo de Billy, muerto bajo una roca, era un colaborador de la CIA, que lo estaba protegiendo después de ser parte activa en operaciones en Centroamérica, desestabilizadoras, ocultas, siempre contra los marxistas. La CIA lo estaba protegiendo, le había dado una nueva identidad y devuelto a los Estados Unidos para evitar que lo mataran en su país y también para que hablara y revelase asuntos que tienen que seguir siendo secreto de estado. Más tarde, hablando con el hermano de Billy, apalizado por la CIA para que le diga dónde se oculta su hermano, ya que Billy ha desaparecido de repente, le dice Fortune: "Loco no...Viviendo una fantasía, interpretando un papel. Todos lo hacemos. Un psicótico vive en un mundo de uno. Los demás vivimos en un mundo más o menos real de más gente. Una cuestión de grado. En nuestro mundo ´real´reprimimos en nombre de la libertad, mentimos en nombre de la verdad, hacemos la guerra en nombre de la paz. Cada uno cree lo que quiere creer". Y el hermano le dice: "Siempre habrá guerras, siempre nos pelearemos y nos mataremos. Así que aprendes a hacer lo que puedes sin darle demasiada importancia, sin escandalizarte demasiado o sin ser demasiado purista. Eso es lo que le dije a Billy cuando volví, pero cuando tienes dieciocho años no es lo que quieres oír". Y Billy acaso nunca ha dejado de tener dieciocho años, se ha mezclado con la CIA y anda huido ahora porque no sabe cuál es su lugar en el mundo.

Foto: Robert Frank