15 enero 2007

Bernahrd Schlink y Walter Popp: "La justicia de Selb" ( 3 ). Pasado nazi.

Poco a poco vamos sabiendo más del pasado de Selb, que fue un fiscal nazi. Él no tiene miedo en contárselo a su clienta y eso prueba que las cosas vistas desde dentro no son iguales que vistas desde fuera: la naturalidad con que hablan del nazismo y asumen el pasado nazi alemán es revelador. Selb dice que ejerció de fiscal y era un nacionalsocialista convencido pero tuvo que dejarlo después de la guerra. Y añade: " Probablemente no pueda usted imaginarse hasta qué punto podía creerse en el nacionalsocialismo. Pero usted ha crecido con el saber que hemos adquirido desde 1945, al principio poco a poco. Mal le salió la cosa a mi mujer, que era y siguió siendo una hermosa nazi rubia hasta que se convirtió en una alemana del milagro económico metidita en carnes." La clienta, más joven, le dice más adelante: "Eso suena más a estética que a moral." Contesta él: "Cada vez veo menos la diferencia." Ella: "¿No puede imaginar algo hermoso que sea inmoral?". Él: "Entiendo lo que dice, la Riefenstahl, ´Triunfo de la voluntad´y cosas así. Pero desde que soy mayor simplemente ya no encuentro hermosa la coreografía de la masa, ni la arquitectura imponente de Speer y sus epígonos ni el hongo atómico, brillante como mil soles." Imagen ésta que azora. Y es que no es lo mismo que nos cuenten las cosas los vencedores que los vencidos, mejor dicho, no están completas si no las cuentan también los vencidos y nos hablan de cómo superaron la derrota. Selb habla del nazismo con normalidad y yo lo agradezco, porque hay que hablar de las cosas para superarlas, no hay que demonizarlas -postura insistentemente defendida por los triunfadores -, sino dialogarlas, expresarlas, hacerlas palabras y no piedras, armas arrojadizas. (Me pregunto, de paso: ¿Cómo lo contaría un africano, hoy?)

6 comentarios:

Paula dijo...

no creo que hablando sólo de las cosas puedan superarse. Veo en estas palabras un enorme ejercicio de humildad, y de aceptación de los errores

Y eso es algo más que palabras, aunque estas sirvan para expresarlo

Un abrazo, Francisco

Gabriel Báñez dijo...

El expurgo es lenguaje, nítidamente lenguaje, y nombrar es convocar al exterior, objetivar en sonido o palabra escrita. Toda vez que se habla, se nombra. Nombrar es perder distancia. Gracias por el blog, Francisco. Siempre excelente.

Miguel Sanfeliu dijo...

Lo cierto es que resulta muy eficaz tu particular forma de ir comentando un libro a medida que lo vas leyendo, compartiendo tus reflexiones. Muy bien. Un abrazo.

Francisco Ortiz dijo...

Miguel: Gracias a ti y a tu alma generosa. Un abrazo.

Francisco Ortiz dijo...

Gabriel: Gracias a ti, sin duda.

Francisco Ortiz dijo...

Paula: Tanto se necesita que tantísimos acepten sus muchísimos errores, ¿verdad?