Suelen los detectives tener amores ocasionales en las novelas, a lo largo de sus investigaciones, porque todos sabemos que la figura del detective privado proviene del romanticismo. Así, de los duros del principio hemos pasado - vía Philip Marlowe, el detective privado creado por Chandler, el más romántico de los escritores del género negro - a otros más tiernos y menos despectivos. Selb encuentra una compañera temporal en un restaurante y en la casa de ella hacen el amor y duermen juntos pero "Ella se volvió de lado. Yo también, así que estábamos como las cucharillas en el estuche de los cubiertos." Se levanta antes que ella y le lleva café y cruasanes a la cama. Luego, "Quise dejarla en su consulta de masajista del Collini-Center, pero ella prefirió irse a pie. No quedamos para otro día. Pero cuando nos abrazamos delante del portal de la casa nos costó separarnos." Como la vida misma.
17 enero 2007
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4 comentarios:
Mirá vos, en castellano rioplatense decimos "dormir cucharita" a dormir pegados a la espalda de la mujer(los dos mirando para el mismo lado) lo contrario de las cucharillas en el estuche del personaje.
saludos
Magnífico Selb y estupenda la serie que protagoniza, las dos siguientes de las cuales (El engaño de Selb y El fin de Selb) las firma en solitario Schlink.
Si bien El engaño de Selb es bastante más gris, la que cierra la trilogía resulta apasionante y muy clarificadora respecto al pasado y presente de este ex juez nazi. de ella hice una crítica hace ya un tiempo que se puede leer en La Gangsterera
Balacera: Y que recomiendo yo que la leamos todos.
Martín: Gracias por el apunte.
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