Es un viejo amigo -el más antiguo de los relacionados con el mundo literario-, al que más he admirado siempre, del que más he esperado. Su talento superior, su prosa envolvente y altamente creativa no ha seguido encontrándose con los lectores debido a una pausa que se alarga ya demasiado. Mientras esperamos que el autor de "El veneno de la fatiga" - bien ponderada por Antonio Muñoz Molina, que la presentó en Madrid- vuelva a relatarnos, como sólo él sabe, una nueva historia, quiero recuperar dos textos que en este blog aparecieron en 2006 y que se presentan ahora juntos.
Juan Herrezuelo: Un homenaje a un gran escritor vivo
Es un viejo amigo -el más antiguo de los relacionados con el mundo literario-, al que más he admirado siempre, del que más he esperado. Su talento superior, su prosa envolvente y altamente creativa no ha seguido encontrándose con los lectores debido a una pausa que se alarga ya demasiado. Mientras esperamos que el autor de "El veneno de la fatiga" - bien ponderada por Antonio Muñoz Molina, que la presentó en Madrid- vuelva a relatarnos, como sólo él sabe, una nueva historia, quiero recuperar dos textos que en este blog aparecieron en 2006 y que se presentan ahora juntos.
Georges Simenon: El caso Sant-Fiacre

Lectura recomendada: Un memorable poema de Enrique Ortiz: "Vecina".
Rosa Silverio, unos versos y un homenaje

Dicen que soy yo
pero es otra la que se ha vestido para el casamiento
y la han desposado,
es otra la que al escuchar la marcha nupcial
se ha metido la pistola en la boca
y ha sonreído.
Dicen que soy yo, pero no.
Es otra la que huele a pólvora y a sangre.
Yo permanezco en el salón de baile.
Es otra la que se ha ido.
(De "Versos menores V")
(© Rosa Silverio 2007
Todos los derechos reservados)
Foto: William Klein
Personajes

Leyendo el prólogo que escribió André Malraux para la novela "Diario de un cura rural", de Georges Bernanos, absolutamente sobresaliente, me da por pensar que nuestra actual literatura está invadida de caracteres y huérfana de auténticos personajes, de personajes inolvidables, de personajes que calen hondo en nuestras mentes hasta el punto de hacernos olvidar que son creaciones literarias para pasar a ese estadio maravilloso de seres con vida propia, no importa de qué carne o papel provengan - ni de qué pantalla-. Señalaba ayer en una entrevista en el diario Público el escritor argentino Ricardo Piglia que la novela no desaparecerá mientras existan personajes, mientras se creen personajes bien trazados y bien desarrollados. Lo comparto. Abundan los caracteres -sujetos a una pasión, una obsesión, una idea conductora -pero escasean los personajes, esos seres ficticios y absolutamente necesarios que se sumergen en acciones inesperadas, que exploran en el fondo de sus almas, que se sorprenden y nos sorprenden con sus excursiones a lugares de su personalidad -de su alma- de los que no vuelven igual que cuando partieron. Estamos rodeados de caracteres -en la novela negra, la mala novela negra, surgen como setas- que se mueven férreamente manejados por las manos de sus conformistas creadores y que hacen viajes inútiles de los que regresan como si no hubieran salido de sus propias casas - de sus propias almas-. Si echamos de menos a Dostoievski, a Balzac, a Flaubert, al Raymond Chandler de "El largo adiós" no es porque seamos unos nostálgicos irredentos, porque nos hayamos quedado anclados en un pasado glorioso y muerto. Los echamos de menos porque crearon personajes -esos tipos imprevisibles, osados, indagadores de la cuestión humana- , porque no se contentaron con legarnos simples caracteres. Los echamos de menos, los necesitamos porque la literatura con ellos nos acercó a la esencia, a lo que nunca dejaremos de necesitar: al otro, al semejante. Somos seres sociales por naturaleza, somos fragmentos ambulantes que siempre andamos buscando complementos y luces de los que no pueden proveernos nuestra razón y nuestras creencias. Somos seres incompletos. Necesitamos personajes, necesitamos al otro. Necesitamos el diálogo con unas constantes -tan ciertas como las vitales -que nos definen como seres humanos y que se expresan en ocasiones mediante la ficción de forma más concreta y útil que en la engañosa realidad. Gracias a la novela -las grandes novelas que nos despiertan- continuará existiendo el diálogo con esas constantes, con la esencia, con lo que definimos como humano.
Foto: Willy Ronis
Élmer Mendoza: Balas de plata

La noche es nuestra, de James Gray

Nicolas Freeling: El rey del país lluvioso (2). La pasión en la gente del norte

Foto: Willy Ronis
Recomiendo: La entrevista con Rafael Azcona que trae a su blog Miguel Sanfeliu, emotiva y llena de tantas verdades humanas que asombra vivamente y engrandece aún más a este inigualable creador.
Nicolas Freeling: El rey del país lluvioso (1). Ámsterdam, Granada

Ruth Rendell: Simisola ( y 2 ). Crítica

Texto recomendado: Recordando la obra de William Irish, en el blog de Francisco Machuca
Entrevista: Mercedes Castro

1.- “Y punto.” es una novela negra con mucha literatura dentro, un bien que escasea en las letras de cualquier país. ¿Cómo surgió la idea de hacer una novela negra y a la vez plenamente literaria?
"Y punto." surgió como una necesidad: la de contar la historia de una mujer que, en una sociedad como la nuestra, tiene que compaginar la vida privada con la laboral y, también, el plano exterior, en el que uno intenta mostrarse fuerte, firme, seguro ante una vorágine que nos exige ser duros y “capaces”, con un universo más íntimo, más secreto, que fluye por dentro y es donde se refugian la sensibilidad, las flaquezas, los pensamientos que no nos atrevemos a mostrar. Si la novela es negra es porque este género, que me fascina, es el vehículo ideal para analizar nuestra sociedad y mostrarnos críticos con ella, pero que perteneciera a éste en concreto no era un requisito esencial.
2.- Alternas la primera con la tercera persona en la narración, algo poco habitual. ¿Te acogiste a algún modelo, te surgió sin más?
Es algo muy meditado, aunque no tomé ningún modelo concreto ni me fijé como referencia otra novela que usara esta confluencia de voces narrativas. Alternar la primera, la tercera persona y hasta la segunda era el único modo coherente que pude encontrar para hacer llegar al lector los dos planos contrapuestos en los que se mueve el personaje de Clara, el interno, narrado en primera persona, y el externo, lo que ve, lo que le dicen, lo que oye, en tercera.
3.- Clara Deza es atrevida, decidida y emocional. ¿Te basaste en alguien para crear este personaje tan creíble y singular?
En nadie y en mucha gente a la vez. Creo que es un compendio de muchos amigos, familiares y conocidos, hombres, y sobre todo mujeres actuales que luchan, que intentan salir triunfadoras cada día de su vida sin haber renunciado a ser ellas mismas, con sus defectos, sus debilidades, sus fortalezas y sentimientos y aciertos.
4.- Nueve años dedicada a una novela. Impresiona, en estos tiempos de prisa y productos que caducan de inmediato. ¿Fiel a una historia o una pequeña maldición quitártela de encima?
Fue muy duro escribir noche tras noche, tras cumplir con mi jornada laboral, en ratos libres, en horas robadas al sueño, a los amigos, a la vida, renunciando a otros placeres como la lectura, el cine o una buena conversación. Escribir es duro, también, si no te conformas, si tienes un alto nivel de exigencia. Pero yo sola, a las tantas de la madrugada, sólo con mi gata y mi ordenador y el resto de la casa dormida, he de confesarlo, me sentía plena, viva. Daba igual que creyera que podría publicar o no esta novela. Escribiendo me lo pasé de forma extraordinaria. Como nunca en mi vida.
5.- Las tiradas líricas, los desahogos emocionales de Clara revelan a la poeta que también eres. ¿O ya no lo eres?
Una nunca deja de serlo. No porque ahora escriba más o menos poesía, sino porque ésta te cambia el modo de ver la vida, las palabras y sus sonidos, el valor de una coma o un punto… La poesía se adueña de uno, y ya no te suelta. Jamás.
6.- Tu libro va contracorriente por su volumen y por su empeño de verdad, de ficción que remienda los agujeros de nuestra realidad. ¿Cuesta decir lo que se piensa, temes que te encasillen?
A mí no me costó porque desde el principio me planteé Y punto. como un reto con mucho de implicación personal. Es decir, como una novela honesta, fuera de modas, de corrientes literarias, de adscribirme a tendencias o generaciones. En suma: fuera del mercado. Para mí escribir es algo verdadero, un oficio que me planteo con humildad, pero sobre todo con honestidad, al margen de poses. Tal vez lo difícil, con estos planteamientos, hubiera sido conseguir publicar, y sin embargo no fue así y pronto la novela encontró varios editores entusiastas. En base a esto, que me encasillen como una escritora valiente y sincera sería un lujo y un honor.
7.- ¿Reincidirás, volverás a escribir alguna novela con Clara Deza dentro?
Ahora mismo estoy en otra novela que no tiene nada que ver con "Y punto." ni con ninguno de sus personajes ni con su género. Cuando la acabe, es posible que retome a alguno de ellos, pero no necesariamente a Clara. "Y punto." es muy rica en secundarios que merecen por sí mismos una historia o un papel estelar. Estoy a la expectativa de los resultados de la votación que se mantiene en varios blogs de novela negra para decidirme por alguno de ellos, de modo que en este sentido el lector podría tener la palabra.
8.- Trabajaste en el sector editorial. En tu novela ajustas algunas cuentas con ese mundo de manera tangencial pero firme. ¿Queda alguna editorial independiente y que prime el valor literario por encima del resultadista en este país? ¿Qué piensas de la edición de libros en internet?
Sí, quedan, y muchas. No sólo pequeñas editoriales valientes, osadas, libres a la hora de decidir qué publicar sin estar pendientes de la cuenta de resultados, sino también editores que, de modo individual, independientemente de que trabajen en grandes grupos o pequeños sellos, intentan seguir cumpliendo con el papel tradicional del editor: ser un apoyo al autor, apostar por títulos de calidad, mantener sus valores y su humanidad por encima de las reglas del mercado… Yo conozco a algunos cuantos.
Con respecto a la edición en Internet, creo que todavía tiene que desarrollarse, pulirse, perfeccionarse un tanto para ofrecer al lector un producto tan trabajado como lo es ahora mismo el libro impreso, aunque sin duda ahora mismo es lo más parecido al libre acceso a la creación que podemos concebir.
9.- Para mí serías perfecta si te convirtieras en una francotiradora, en uno de esos escritores que tienen conciencia de las cosas y de su lugar en el mundo pero no se callan ni se venden, como Juan Marsé. ¿Es muy alto tu precio?
En fin, tendríamos que relativizar los ejemplos y admitir que se puede intentar ser escritor sin ser suicida y llegar a fin de mes. Muchas veces las decisiones que toman los autores no son susceptibles de ser juzgadas sino al cabo de mucho tiempo. No debemos olvidar que Marsé despotricó del Premio Planeta, años más tarde lo obtuvo, después él mismo intentó domarse, haciéndose jurado de este certamen, y al final, como el escorpión que no puede resistirse a picar a su amigo pero a la vez presa, terminó nuevamente criticándolo. Mis pretensiones son y han sido siempre escribir lo que quiero, sin cortapisas, sin frenos, sin ceder a presiones ni del éxito ni del mercado ni de la propia imagen que se hayan formado de mí lectores, libreros o editores. Lo ideal para poder alcanzar una libertad absoluta sería que me tocara la Lotería Primitiva. Eso sí, lo que no me atrae en absoluto es erigirme en portavoz de nada ni de nadie o verme adscrita a generaciones o corrientes determinadas. Yo voy por libre y sólo soy portavoz de mí misma, que ya es bastante.
10.- ¿Por qué dejarías alguna vez de escribir? ¿Puede haber algún motivo?
No creo. Ni siquiera el desencanto que a veces me inunda. Yo escribo siempre, dentro de mi cabeza, todo el tiempo y mientras tenga uso de razón no creo que pueda parar nunca de inventar historias. Otra cosa muy diferente sería que un día dijera basta y dejase de publicar, o desapareciese de la vida pública durante años o incluso décadas, pero dejar de escribir, nunca, es imposible e impensable.
Moderación de comentarios
El sujeto al que me refiero dejó unos insultos a un autor y a un libro a los que respondí pese a firmar con un seudónimo tras el que cobardemente se esconde. Las descalificaciones fueron creciendo y haciéndose personales contra el autor y luego contra mí, conforme comprobó que no aprobaba su imparable carrera hacia la provocación, el escarnio y el odio. Incluso hace unos minutos ha reincidido, aún no satisfecho con su comportamiento perturbado, disparando contra todo lo que se mueve. Nunca antes tuve que vérmelas con un fanático, con un ser enfermo de odio. Es una pena. Y mi decisión será inquebrantable.
Mercedes Castro: Y punto. ( y 5) Crítica

La novela, por supuesto, tiene fallos. Pero son menores. Estimo que las comparaciones cinematográficas, el acogerse en ciertos momentos al guiño y la parodia de personajes del cine resta intensidad y verosimilitud a algunas escenas y personajes, como pasa con Malde, a quien Mercedes Castro dibuja de manera demasiado sintética. También algunas apariciones de personajes en escena, de sopetón, chirrían en manos de Castro, no están a la altura de su talento. Sin embargo, puedo decir que no empañan la enjundia, la apuesta ambiciosa y lograda que supone esta magnífica novela negra. Con libros como éste crece un género.
Mercedes Castro: Y punto. (4). Ante el cadáver

Foto de Mercedes Castro: J. Leal (Faro de Vigo)
Muñoz Molina y Ross Macdonald
Mercedes Castro: Y punto. (3) Emocional, sin cortapisas

Foto Mercedes Castro: Efe
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Mercedes Castro: Y punto (2). Lirismo en marcha

Foto de Mercedes Castro: Siglo XXI
