Cada uno tenemos nuestra droga. Le dice su esposa a Harry Bosch que así es: " ¿Recuerdas lo que sientes cuando empiezas la investigación de un nuevo caso? ¿Recuerdas ese cosquilleo que te produce la caza? Pues yo ya no lo siento." Ella ha sido agente del FBI, pero ahora se dedica a jugar a las cartas. " Pues yo ya no lo siento. La sensación más parecida es la que me produce el recoger esas cinco cartas de la mesa y ver lo que tengo. Es díficil de explicar y más aún de comprender, pero me hace sentir viva de nuevo. Todos estamos enganchados a alguna droga, Harry. Yo quisiera estar enganchada a la tuya, pero no es así." La droga del trabajo, del juego, del amor, incluso alguno diría que de la vida. La droga de vivir fuerte, apostando fuerte, sólo cerca de las sensaciones fuertes.
Michael Connelly: "El vuelo del ángel"
Descrita en la contraportada como "novela policíaca existencialista", tiene un ritmo ágil, una prosa sin alardes, funcional, y hay en ella muchas frases hechas, algo que en principio detesto. Sin embargo, Connelly utiliza un tono muy adecuado para hacer más creíble lo que cuenta, para no encharcarlo de gravedad con frases largas y palabras selectas. Es como si le hablara al lector tuteándolo y desde cerca, sin altanería ni engolamiento, con la voz confiada de un amigo que cuenta una historia una tarde en que estamos tirados en el sofá, bebiéndonos un licor frío. Así creo que quiere Connelly que nos llegue la historia que nos narra.
Robert B. Parker: Ceremonia ( y 4 )
Quizá notéis a veces un tono melancólico en mis escritos. Es posible. Dedico muchas entradas a novelas de un tiempo algo pasado. Pero no las releo. Las leo ahora. A pesar de conocer bien el género, no lo he leído todo, menos mal. "Ceremonia" es una de esas novelas que me llenan de alegría y de melancolía también. Editada en 1988. No creo que se editen hoy en día novelas como ésta. Si miráis catálogos de editoriales que publican novela negra veréis que publican los típicos best sellers, triunfadores en los Estados Unidos pero con poco o ningún calado en nuestra sociedad española. Apuestan por el caballo ganador... extranjero, estereotipado. Y no conectan con el público lector de aquí. No tienen a ningún Robert B. Parker, a ningún Roger L. Simon, ni siquiera a un Connelly, a ningún nuevo autor español . La melancolía me puede cuando pienso en lo que tantas editoriales dejan sin editar. ¿Cuándo se publicó la última novela de Spenser en nuestro país? Pues bien: "Ceremonia", una novela memorable, la editó Alianza y espero que la reedite. Trata el tema de la prostitución con una libertad, una profundidad y una madurez de la que no pueden hacer gala casi ninguna novela negra actual. El espíritu libre, contestatario, original y humano de escritores como Parker escasea tanto - dentro y fuera del género - que recuperar su obra debería de ser una tarea inaplazable. Parker no da gato por liebre, como ocurre con tantos autores que viven del género. Parker vive en el género, sabe de qué escribe y para quién escribe, ofrece algunas respuestas y muchas preguntas. Creo que en España el autor que se le parece más es Andreu Martín, atrevido, inconformista, crítico, prolífico sin repetir modelos y sin escribir con el piloto automático puesto. "Ceremonia" tiene 196 páginas y en ella se habla de la prostitución juvenil, la adolescencia, la perversidad, el abuso, el cinismo, la amistad, el amor, el desamor, las relaciones paterno-filiales, el sistema educativo, la corrupción, las creencias y el descreimiento. ¿Quién da más? Claro que me embarga la melancolía: Parker es un escritor de otro tiempo - aunque acaba de publicar otra novela con Spenser dentro, en su país - y con uan vocación y unos intereses de otro tiempo, con una mentalidad creativa de otro tiempo. Cualquier tiempo pasado no fue mejor, algunos escritores del pasado sí lo fueron y lo siguen siendo.
La Balacera
Cada mañana enciendo el ordenador y voy a Mis Favoritos. La Balacera es parada obligada. No pocas veces me entero de que se ha publicado tal libro, de que en una entrevista se habla de un autor o una novela. Apunto en un papelito el título y salgo corriendo a la librería. Es como el periódico de los novelistas que escriben sobre nuestro género preferido. Es como un periódico, idela para el lector que quiere estar bien informado. ¿Qué dirán hoy? No te vayas lejos. Mira a la derecha. Pincha en el enlace. Feliz lectura.
La gangsterera
No existe mejor revista para saber de qué va el mundo de la novela negra, qué novedades se presentan, qué libros merecen la pena. Entrevistan a autores como Julián Ibáñez o Andreu Martín, tienen artículos de imprimir y guardar, un "fondo" muy interesante si buscas saber algo sobre un autor o una obra en concreto. No tienes que ir muy lejos: pincha en el enlace que hay a la derecha y disfruta.
Robert B. Parker: Ceremonia ( 3 ). La prostitución.
La chica no quiere dejar la prostitución y Spenser debate con Susan qué hacer con ella, cómo ayudarla. Se le ocurre que, en vez de ejercer de la manera en que lo hace, con un chulo de baja estofa y recibiendo a diez o veinte clientes por noche, podría irse a una casa de categoría, con una madame, y seguir haciendo el trabajo que quiere pero recibiendo a un cliente por noche, no a tantos y tan poco selectos. No es una broma. No es una barbaridad, le aclara Spenser a Susan. Ella, psicóloga, se horroriza ante la idea y decide buscar ayuda de otro tipo, propone soluciones institucionales. Pero según va sopesando la idea bárbara de Spenser, y teniendo en cuenta que la chica no va a volver con sus padres y que no acepta el ambiente que reina en su pueblo - " La vida en Smithfield no resulta fácil salvo que uno sea prácticamente indistinguible de los demás habitantes" - y que quiere seguir ganándose la vida con su cuerpo, se da cuenta de que una cosa es lo que pensamos a priori y otra lo que la realidad nos tira a la cara. Spenser quiere ayudarla, dice, y no juzgarla. Y busca la salida que estima menos mala y la que tenga en cuenta el parecer - equivocado o no- de la chica. Decisiones adultas.
Robert B. Parker: Ceremonia ( 2 ). Prostitutas.
Conocemos algunas razones que llevan a determinadas mujeres a convertirse en prostitutas. Pero conocemos pocas razones que hacen que una mujer no abandone la prostitución y decida seguir en ella voluntariamente. En una conversación entre Spenser y Susan, piensan en voz alta y se dicen lo que se les ocurre tratando de entender por qué una chica de dieciséis años no quiere dejar de ser prostituta. Dice ella que a la chica lo que hace le vale para sentirse algo, aunque sólo sea una cosa. Por supuesto, se trata de un proceso deshumanizador. Y añade: " Pero quizá esa deshumanización es una especie de sedante para alguien que se odia a sí misma. Es una forma de desensibilizarse y, al mismo tiempo, todas las experiencias de una le dicen que el resto del mundo también es bastante siniestro." Lo cual la lleva a creer que no es tan mala, apunta Spenser. " De manera que a lo mejor una está mejor así", concluye Susan, que es psicóloga. Y yo, lector, cierro el libro por unos minutos, paseo, me digo que quizá tengan razón, quizá nunca me había planteado que a una chiquilla que se prostituye pudiera pasarle esto y no quisiera abandonar tan sórdido mundo porque sus sentimientos, miedos y anhelos recorren el camino del que hablan Susan y Spenser . Y sigo pensando durante un rato.
Robert B. Parker: Ceremonia
Abogo por las novelas breves. Ya se sabe que, si breve, dos veces bueno. Pero no porque no me guste leer novelas largas, sino porque creo que una novela de 500 páginas debe de tener una justificación muy buena. Creo que Mankell se excede y que a sus novelas les sobran páginas. Le ocurre a él y a otros muchos autores. La novela de Parker que os comento - y que desgraciadamente no encontraréis si no recurrís a Iberlibro, por ejemplo - es ejemplar en extensión, caracterización y exposición del tema. El primer capítulo empieza con una discusión en una casa: un matrimonio, Spenser - el detective privado - y su amada psicóloga Susan. El dueño de la casa, que se hizo rico vendiendo seguros, dice que le da igual que su hija se pierda por ahí, porque es una puta. La mujer trata de convencerlo para que contrate a Spenser y Susan explica por qué la chica anda sin timón por las calles de la ciudad. 5 páginas, amigos, y ya conocemos el caso, el talante de los personajes, el problema y cómo va a intentar Spenser solucionarlo. Los personajes han hablado y se han definido expresando sus opiniones, en cuatro frases, el narrador los ha descrito físicamente dedicándoles un párrafo a cada uno - incluso a Susan, en el capítulo siguiente-. Un prodigio. Esto es ir al grano, no servir muchísimos entrantes y luego dar poca comida. Cuando se tiene una historia por contar, se cuenta y se la adorna con lo que la historia exige, pero sin excesos que pretendan engordar el libro - ¿para venderlo más caro? - y el estilo del autor - ¿algunos creerán que son mejores escritores porque son capaces de publicar ladrillos llenos de letras? -. Una buena escena precisa de una mano con talento que la sirva con tiento y mostrando lo que quiere mostrar sin recargarlo, sin lucirse, sin decirnos a cada paso Qué listo soy, cómo domino esto. Algunas de las mejores novelas son breves - "El túnel", "La metamorfosis", "El corazón de las tinieblas" - y detrás de esa manera de hacer yo encuentro no parquedad sino claridad de ideas, decisión, ímpetu, necesidad de comunicar.
Juan Sendino: "Cuerpo de blasfemia y otros cuentos". Editorial Difácil.
Pocas veces encontramos literatura policial con acertados toques de humor. Un relato de este libro, "Las piernas del sobre", me hace reír. Juega con los tópicos de la intriga y del desvelamiento final, se burla de los escritores que esperan recibir el Gran Premio y, en apenas tres páginas, nos cuenta una historia a la antigua manera, una de esas historias que se pueden contar en voz alta a cualquier oyente. El libro, de la Editorial Difácil, está cuidadosamente acabado y tiene una portada que llama la atención por su colorido y su atrevimiento. Me alegra que haya pequeñas editoriales - ésta es de Valladolid - que cubren con su labor huecos que nunca les preocupan a las grandes editoriales, siempre interesadas en el rendimiento y en los números y que se olvidan del generoso acto de apostar por escritores que empiezan o no son muy conocidos. Espero entrar pronto en la lectura de otro libro de Difácil, "La sombra de una sombra", de Ángel Vallecillo, que pertenece al género policíaco. Este autor ha sido distinguido por su novela "Colapsos" con el Premio Miguel Delibes de Narrativa 2006. Espero que las librerías también sean generosas y les dediquen un espacio interesante a estos editores que acaso aman más la literatura y seguro que arriesgan más que los grandes sellos, con ventas mínimas siempre aseguradas. De pequeñas editoriales han llegado muchas veces obras maestras, amigos.
Henning Mankell: El retorno del profesor de baile ( y 6)
Hay un párrafo revelador, valiente. Una neonazi "... también había sido muy crítica con sus ideas políticas, que le parecían obsoletas. Ella, en cambio, pertenecía a una nueva generación que adaptaba los ideales de supremacía absoluta del más fuerte y la visión sobre los superhombres y los infrahombres a la realidad en la que se desenvolvía. Les habló sobre el poder desnudo e ilimitado y acerca del derecho de la minoría más fuerte a dominar a los débiles y a los pobres, a los que se refería con términos despreciativos, como inútiles, infrahombres, masas pobres, chusma, basura... Describía un mundo en el que era evidente la aniquilación de las personas de los países pobres. Condenaba así a todo el continente africano, con excepción de los contados países en los que imperaba el brazo férreo de un dictador. África era un continente al que había que dejar desangrarse, que no debía recibir el menor apoyo, sino quedar aislado hasta su extinción. " Y son personas convencidas de que sus ideas son las correctas y la sociedad en la que vivimos, a través de sus telediarios y sus cuentas de resultados, vienen a darles la razón. Eso es lo terrible. La herencia del nazismo, del fascismo, aquí y ahora. En eso estoy absolutamente de acuerdo contigo, Mankell, y creo que este párrafo de tu novela es una verdad como un puño, que no vemos, hundidos en el magma de la novedad y la sobrecarga de información, en la indefensión y la indolencia.
Instinto básico 2
Hay películas que uno quiere ver porque desea comparar o simplemente recordar. Que digan de esta película que es inferior a la primera se ha vuelto ya un lugar común: nunca fueron buenas segundas partes. Pero el atractivo está en Sharon Stone, en comprobar que tiene 48 años y es capaz de imantar nuestra mirada. Lo consigue. Se han esforzado el guionista, el director, los productores, los maquilladores, los que iluminan, los que hacen las ropas, los que les dan de comer en los descansos... Es una película servida como un plato especial: bien aderezado para los que ya probaron un plato parecido. Y no hay que dejarse engañar: Sharon Stone nunca fue una diva, una mujer de rompe y rasga como otras con mejores labios, más pecho, mejor silueta y mirada menos fría y más sugerente. No diré otros nombres. Ponedlos vosotros. La película es también fría, artificiosa, tan poco conmovedora como la primera, tan poco creíble como aquélla. Quizá ha empeorado en un aspecto: mira a la taquilla más desesperadamente, con mayor inquietud, con el miedo al fracaso, y se mueve por lo seguro, lo trillado, lo ya visto-pero-ahora-con-la-madura-e-irresistible-Sharon-Stone. ¿Os sorprende? Es una película no de cine negro ni policíaco, sino del subgénero para-mitómanos. Si la veis con esos ojos, os pasaréis un rato fenomenal. Los otros ojos, los que esperan a la Stone en posturas y desnudos, sé que los tendréis preparados, digan-lo-que-digan-y-da-igual-quien-lo-diga. PD: No acabé de verla. Así es la vida.
Henning Mankell: El retorno del profesor de baile ( 5). Nazis, neonazis.
La novela aborda el tema de los nazis. No profundiza ni expone ideas que nos sorprendan, sino que utiliza a unos personajes nazis y los mete de lleno en una trama sugerente para una novela de aventuras y también para una novela negra. Me sorprende ante todo que, por boca de los policías, se tache a los nazis de locos, se quiera llegar a esa conclusión al término de la novela. No creo que los nazis sean unos locos. Los locos están en los manicomios. Negar la inteligencia de aquellos que piensan distinto y que, además cometen barbaridades, sólo es reducir al absurdo lo que debería de ser una ampliación, no una reducción. Esta novela podría valer para saber por qué los nazis piensan como piensan, por qué llegan a desear la muerte de quienes consideran inferiores, y habría resultado muy interesante mostrarlos como a hombres normales, como a personas que son dos personas, ciudadanos corrientes y maquinadores ocultos, con doble personalidad, u oculta personalidad, como los psicópatas. El nazi puedes ser tú o yo, amigo, no seamos tan reduccionistas: no tienen rabo, seis dedos en las manos ni aúllan por las noches como lobos. No son imbéciles ni están ocultos, no son unos tarados, sino unos tipos que creen firmemente en unas ideas y desean ante todo llevarlas a cabo, se fanatizan y dejan que la idea principal domine sus vidas, mueva sus vidas, alimente sus vidas. Han llegado a la conclusión de que ellos y unos pocos más merecen vivir y el resto morir, porque no son los elegidos y no son como ellos: unas ideas que comparten con más gente de la que pensamos en esta sociedad de ególatras seres que se aíslan del dolor y desprecian al semejante si es pobre y su piel es oscura. No, amigos, no: el nazismo no está en el infierno, sino aquí, presente, vivo, entre nosotros, en ciertos partidos políticos que repiten las mismas mentiras cientos de veces, machaconamente, intentando convertirlas en verdades; en el desprecio de las instituciones que no reconocen la igualdad de los ciudadanos, de todos los ciudadanos; en el desprecio al inmigrante pobre que, según piensan con su mente de una sola idea, viene a quitarnos el pan y la paz; en tantos pequeños detalles que convierten nuestra sociedad en un cacería. Esa es la fuerza de las ideas nazis, las que han pervivido, las que no sabemos que llevamos colgadas del hombro y no nos sacudimos. En esta novela hay un grupo de nazis que tienen su sociedad secreta y matan para protegerla: ¿ a qué os suena eso, a qué otros grupos y en qué otros países?
Henning Mankell: El retorno del profesor de baile (4)
Mankell es un buen escritor, pero domina mal las escenas de acción. Es, en ellas, típico y comete el error de los autores que no han crecido con el género, aunque lo practiquen: antes de matar a otro, el malo habla, lo aclara todo, dice que les va a disparar, telegrafía sus próximos actos, los radia, y los buenos escapan en el último momento, por casualidad, pero de esa manera en que sabes que dificílmente les pasará nada, les podía pasar nada. Me sorprende que tales errores se encuentren en esta novela, tan avanzada su serie policíaca, y pienso que quizá lo ha traicionado imaginarse estas escenas ya filmadas, que es como si les facilitase la labor a los guionistas. Le sobran también diálogos a la novela y, sobre todo, esas conversaciones entre policías que dilucidan qué están haciendo bien y qué mal, qué pista seguir, a que sospechosos abordar, porque ya está todo eso contado en otras partes de la novela, en la acción o en los fragmentos dedicados al asesino, cuando seguimos sus pasos y sabemos que ha ido por este o por aquel otro camino y ha dejado esta o aquella pista falsa ( qué manía de traducir falsa pista, dicho sea de paso). Asimismo, la resolución final es ingenua, las explicaciones conseguidas utilizando las pantallas de ordenador que se dejan encendidas es un poco sonrojante y la caracterización de los malos bastante débil, prototítica. Sí, es una novela de calidad pero con un final claramente fallido, más propio de un escritor que empieza que de un veterano.
Henning Mankell: El retorno del profesor de baile ( 3 ) : La traducción
He tardado en decidirme, porque criticar ciertas cosas me cuesta y hasta me duele, pero al llegar a la página 318 de este libro no he podido aguantarlo más. La traducción encalla la lectura y degrada esta novela valiente y de buena calidad. Los descuidos en la puntuación - o el estilo de la traductora, no sé bien a quién achacárselo -, si eres de los que lees con atención y no al trote, acaban por detenerte en seco. Valgan estos ejemplos: "Después, el helicóptero levantó el vuelo ": sobra la coma (pág. 317). Cinco líneas después: " Después, emprendieron la búsqueda". Sobra la coma. En la página siguiente, la 318, pero sólo cinco líneas más tarde: ""después, la proximidad de la noche hizo el resto". Sobra la coma, sobra tanto después. En el siguiente párrafo y en el inicio del que le sigue cuento tres "al principio", dos seguidos de coma y uno seguido del verbo, de una manera que parece aleatoria. "Entonces la llamaría. Hasta entonces se quedaría allí..." (pág. 330 ). Son ejemplos que, insisto, me entristece tener que transcribir aquí pero que no me cabe duda alguna de que convierten este buen producto en otro de inferior calidad, colocan esta novela a la triste altura a la que muchos críticos quieren ver siempre a nuestro amado género. Lo siento: no podía callármelo.
El asesino del calendario
Protagonizada por Kevin Klein, Susan Sarandon, Mary Elizabeth Mastrantonio, Harvey Keitel, Danny Aiello y Rod Steiger. No es como para quejarse del elenco, ¿verdad? No es una película de cine negro, pero nos sirve para ver cómo ha evolucionado el género de asesinos en serie. En esta película hay uno y hay varios polícías: uno que parece un aficionado, un profesional y uno al que le preocupa más su imagen que cualquier otra cosa, pues es el jefe y ocupa el puesto designado a dedo. Éste es la voz de su amo, el alcalde de la ciudad. Qué sana crítica encuentra uno en estas películas y qué buen humor saben ponerle, como en un guiso, al guión. El malo mata siguiendo unas pautas que se rigen por el calendario y por la música. El bueno es listo, muy listo, pero resuelve el caso sin contar con ayuda oficial, pues es uno de esos listos que están al borde del sistema - no fuera, eh, no nos engañemos - y sólo puede contar con la ayuda de sus amigos, también descontentos con las versiones oficiales. No estoy muy seguro de que la conclusión - mataba porque era un Don Nadie - me convenza mucho, ya que es raro oír esas palabras en boca de un antisistema como el policía encarnado por Kevin Kline - o simplemente en las afueras del sistema-. No es una gran obra, no es memorable, pero sí curiosa: anticipa la figura de ciertos detectives y de ciertos asesinos que aparecen en otras películas y series con desigual fortuna, con desigual humor, porque buen humor, la verdad, hay poco, amigos.
Henning Mankell: "El retorno del profesor de baile" ( 2 )
¿Puede un asesino perdonar a su víctima, a la que ha matado por odio, una vez que ya ha consumado el asesinato? ¿Puede ponerle una vela, alzar un vaso y brindar por ella? Quizá no es tan descabellado pensar que sí. Durante años arrastras contigo tu dolor y tu rabia, buscas a quien las engendró en ti. Y una vez que lo matas, la rabia fluye y el odio fluye, como de una herida abierta, como la sangre, fluyen. Salen de ti y tú te dices que no eres malo, que no eres violento, que el odio te convirtió en otro y, una vez que le has dado salida, vuelves a ser una persona normal, un hombre sin odio y que no lleva dentro de sí un deseo de violencia. Mankell nos hace pensar en estas cuestiones mostrándonos los pensamientos de sus personajes y creando de paso la que - hasta el momento- creo que es su mejor novela, la más completa, la que ofrece una atmósfera más conseguida y, sobre todo, la que logra que nos interesemos más y de manera más profunda por los personajes, la clave de toda novela.
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