Eugenio Fuentes: Cuerpo a cuerpo


Es, sin duda, Eugenio Fuentes uno de los escritores que mejor prosa ofrece y que mejor definido tiene un estilo elaborado y de gran calidad. Empiezas a leer una de sus novelas y empiezas a entrar en su mundo. "Cuerpo a cuerpo" es la cuarta novela dedicada al personaje más querido de Fuentes, el detective privado Ricardo Cupido, que nada tiene que ver con los héroes estadounidenses ni en sus excesos ni en sus atmósferas de violencia, ya que se trata de un investigador creado de manera realista, pues es consciente el autor de dónde vive y qué hace su personaje y respeta la lógica y la verosimilitud, valores que en el género no sobran. La capacidad de envolver al lector es soprendente y muy destacable, como lo prueba el primer capítulo de la novela, en que se cuenta cómo Samuel, un hombre sensible y apocado, al que ha dejado su pareja, espía sin maldad a una mujer que lleva cada mañana a su hijo a la parada del autobús. Pocas páginas necesita Fuentes para crear un personaje que salta del papel y se vuelve real, que capta nuestra atención, que empieza a interesarnos y, eso es lo más grande, a preocuparnos. Queremos saber cómo va a abordar a la mujer a la que espía admirativamente, queremos saber si tendrá suerte y temple la primera vez que hable con ella, queremos saber cómo es ella, más allá de su físico. Pero antes Samuel se topa con una desagradable sorpresa: deja programada su cámara para hacerle unas fotos a la bella desconocida mientras él está en el trabajo -con qué fortuna nos narra Fuentes el deseo y el remordimiento del enamorado furtivo-y al regresar hay fotos en las que aparece ella, pero también hay otras desagradables y cruentas en las que se ve a un perro atacando a un adolescente hasta matarlo. Nada tiene que ver este suceso con el enamoramiento de Samuel, pero como estamos leyendo una novela policíaca intuimos que no es gratuito ni casual y ya nada puede separarnos del libro y de las siguientes páginas.